lunes, 6 de agosto de 2007

UN SOÑADOR PARA UN PUEBLO III.-




SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. "VOLVERE".
Mientras MacArthur mantuvo su cargo de Comandante Supremo de los Estados Unidos en el Lejano Oriente, se vio envuelto con cierta frecuencia en situaciones controvertidas. Una de las más sonadas se dio poco después de iniciarse las hostilidades para los Estados Unidos, cuando desautorizó a su comandante del aire, el general
Lewis H. Brereton, que había pedido permiso para lanzar al ataque a la Fuerza Aérea del Lejano Oriente (Far East Air Force, FEAF) contra las bases japonesas en la cercana Taiwán. MacArthur calificó el plan de "suicidio", y ordenó que los aviones fueran trasladados de inmediato para alejarlos de los ataques nipones; durante el preludio de la invasión japonesa de Filipinas, solo la mitad habían sido trasladados con éxito, y la práctica totalidad de los que quedaban por retirar fue destruida en tierra. El relato de Brereton de los hechos ha sido muy desacreditado, y según Geoffrey Perret, el desastre se debió a un caso de negligencia grave por parte de oficiales de medio nivel, que se retrasaron al preferir el entorno de la Base Aérea Clark.
El
cuartel general de MacArthur en la campaña de las Filipinas de 1941-42 fue la isla fortaleza de Corregidor; su único viaje a la línea del frente en Bataan hizo que empezase a circular el mote despectivo de "Dugout Doug" (el enterrado Doug). Lo cierto es que Corregidor sufría bombardeos casi constantes por parte de las fuerzas aéreas japonesas, hasta el punto en que Manuel Quezon pidió expresamente al general que "no se pusiera a sí mismo en peligro". En marzo de 1942, mientras los japoneses ampliaban su control de las Filipinas, MacArthur recibió la orden directa de Franklin D. Roosevelt de trasladarse a Melbourne, Australia, después de que el presidente Quezon y su esposa ya se hubieran marchado. Tras muchas protestas y vacilaciones, MacArthur, su esposa, su hijo de cuatro años y un grupo selecto de asesores y comandantes subordinados, MacArthur finalmente huyó de Filipinas a bordo de una PT 41 comandada por el entonces teniente John D. Bulkeley, y logró escapar de una intensa búsqueda japonesa en persecución del general norteamericano.
Llegó a la isla de
Mindanao el 13 de marzo, y se embarcó tres días después en un B-17 Flying Fortress; el 17 de marzo llegó al aeródromo de Bachelor, en el Territorio del Norte australiano, desde donde se desplazó a Adelaida en ferrocarril. Su famoso discurso, en el que dijo "Salí de Bataan, y volveré." se pronunció en Terowie, Australia Meridional, el 20 de marzo. Durante este periodo, el presidente Quezón concedió a MacArthur la Estrella de Conducta Distinguida Filipina. Fue nombrado de inmediato Comandante Supremo de todas las fuerzas aliadas en el teatro del Pacífico Sur occidental, y con el fin de eliminar cualquier posible ambigüedad, el primer ministro de Australia, John Curtin, puso a las fuerzas armadas australianas directamente bajo su mando. Por aquel entonces, los australianos formaban el grueso de las tropas disponibles en la zona, complementadas con una pequeña cantidad de norteamericanos, holandeses, y el resto de los Aliados en proporción descendente. Una de las primeras tareas de MacArthur consistió en aumentar la confianza de los australianos, que temían una inminente invasión japonesa. Los combates estaban ya produciéndose predominantemente en la zona de Nueva Guinea y las Indias Orientales Neerlandesas. El 20 de julio de 1942 el cuartel general fue trasladado de nuevo, a Brisbane, al edificio de la AMP Insurance Company (que luego sería rebautizado como MacArthur Central, su nombre actual).
A finales de
1942 llegaron las victorias australianas en la batalla de la bahía de Milne y la campaña de la pista de Kokoda, las primeras de las fuerzas terrestres aliadas contra los soldados japoneses. Cuando se le informó de que muchos oficiales de la 32 división de infantería de los E.E.U.U. (una unidad de la Guardia Nacional movilizada a toda prisa) habían actuado de forma incompetente durante la ofensiva aliada sobre Buna y Gona (las mayores cabezas de playa japonesas en el nordeste de Nueva Guinea), MacArthur ordenó a Robert L. Eichelberger, comandante del I Cuerpo de los E.E.U.U., que tomase el control directo sobre todas las operaciones aliadas en la zona:
Bob, te pongo al mando en Buna. Releva a [Edwin] Harding… Quiero que apartes a todos los oficiales que no vayan a combatir. Releva a los comandantes de
regimiento y batallón; si es necesario, pon sargentos al mando de batallones y cabos al mando de compañías... Bob, quiero que tomes Buna, o no vuelvas vivo... Y eso también vale para tu jefe de estado mayor." En marzo de 1943, la Junta de Jefes de estado mayor de E.E.U.U. aprobó el plan estratégico de MacArthur, conocido como Operación Cartwheel, cuyo objetivo era capturar la base principal japonesa en Rabaul a base de ocupar posiciones estratégicas para usarlas como bases avanzadas. Durante 1944 se modificó el plan general a fin de sobrepasar Rabaul y dejar sitiadas a las fuerzas japonesas fortificadas allí. Inicialmente la mayoría de las fuerzas de tierra eran australianas, pero se incorporó al teatro de operaciones una cantidad cada vez mayor de fuerzas norteamericanas, incluyendo el Sexto Ejército de los E.E.U.U. (también conocido como Fuerza Alamo), y más adelante el Octavo Ejército.
Las fuerzas aliadas, bajo el mando de MacArthur
desembarcaron en la isla de Leyte el 20 de octubre de 1944, cumpliendo su juramento de volver a Filipinas. La posición en el archipiélago se consolidó con la batalla de Luzón tras un fuerte combate, y a pesar de un contraataque masivo japonés en la batalla del Golfo de Leyte. Con la reconquista de las islas, MacArthur trasladó su cuartel general a Manila, con el fin de planificar la invasión de Japón, prevista para finales de 1945. Dicha invasión se anuló a consecuencia de la rendición japonesa tras los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, y en septiembre de 1945 MacArthur recibió la rendición formal de Japón que dio por finalizada la Segunda Guerra Mundial. Recibió la Medalla de Honor por su liderazgo en el teatro del pacífico suroeste. El presidente filipino Sergio Osmeña le condecoró también con la mayor medalla filipina, la Medalla al Valor de Filipinas.

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