lunes, 13 de agosto de 2007

LOS BENIMERINES II.-


IRAQ, PERSIA, KURDISTÁN Y REGRESO A LA MECA.
Ibn Battuta conoce el Iraq gobernado por los
mongoles. En primer lugar visita Nayaf, el lugar de enterramiento del cuarto califa, Ali ibn Abi Talib. Desde allí viajó a Basora y luego pasa a Persia, visitando Isfahan, que sólo unas décadas atrás había sido casi destruida por Tamerlán, Shiraz y otros lugares. Vuelve a Iraq y visita Kufa y Bagdad, la antigua capital de los abbasíes, ahora convertida en ciudad de segundo orden tras haber sido saqueada por las tropas mongolas de Hülegü Jan.
En Bagdad conoció al joven
Abu Said Bahadur, «rey de los dos Iraq» y último gobernante del Iljanato unificado, cuya muerte y fragmentación de su reino cuenta también Ibn Battuta en su relato, escrito varias décadas después. Viaja con la caravana real y se desvía de ella acompañando a uno de los príncipes a la ciudad persa de Tabriz en la Ruta de la Seda, para regresar luego al campamento de Abu Said. Obtiene del rey el patrocinio para realizar una segunda peregrinación a La Meca, regresando a Bagdad para hacer los preparativos. Ibn Battuta aprovecha el tiempo que resta hasta la salida de la caravana de peregrinos para visitar el norte del país, atravesando poblaciones como Samarra, Tikrit y Mosul y llegando hasta el Kurdistán.
En sus viajes por Iraq y Persia Ibn Battuta tiene ocasión de conocer a los
chiíes, rama del Islam inexistente en el Magreb, de cuyas creencias abomina y a quienes no oculta su antipatía.
Tras cumplir por segunda vez con el rito del
hajj, Ibn Battuta permaneció en La Meca durante un año, dedicándose por entero a la vida religiosa, lo que le permitió trabar conocimiento con numerosos peregrinos.
YEMEN Y LA COSTA AFRICANA.
Hacia diciembre de
1330 Ibn Battuta emprende viaje hacia el sur. En Jedda se embarca hacia la costa nubia, en el actual Sudán, para cruzar de nuevo el Mar Rojo poco después hacia el Yemen, donde es alojado por el Nur ad-Din Ali. De Adén arranca un largo viaje por mar con el que recorrerá las costas de África, el sur de la Península Arábiga y el Golfo Pérsico. Pasando alrededor de una semana en cada uno de sus destinos, visitó Etiopía, Mogadiscio, Mombasa, Zanzíbar y Kilwa, entre otros. Con el cambio del monzón, él y el barco en que estaba embarcado volvieron al sur de Arabia. Habiendo completado su aventura antes de establecerse, inmediatamente decidió ir a visitar Omán y los Estrechos de Ormuz. Hecho esto, viajó a la Meca otra vez.
Tras pasar un año allí, se decidió a buscar empleo con el Sultán de
Delhi. Necesitando un guía y traductor si iba a viajar allí, fue a Anatolia, entonces bajo el control de los turcos selyúcidas, para unirse a una de las caravanas que iban desde allí hasta la India. Un viaje por mar desde Damasco en un barco genovés lo llevó hasta Alanya en la costa sur de la Turquía moderna. Desde allí viajó por tierra a Konya y después a Sinope en la costa del Mar Negro.
Cruzando el Mar Negro, Ibn Battuta tomó tierra en
Kaffa, en Crimea, y entró en las tierras de la Horda de Oro. Allí compró un carro y de manera fortuita se unió a la caravana de Ozbeg, el Khan de la Horda de Oro, en un viaje hasta Astrakhan en el río Volga.
Tras alcanzar Astrakhan, el Khan permitió a una de sus esposas embarazadas volver a dar a luz en su ciudad de origen,
Constantinopla. No es quizá una sorpresa para el lector que Ibn Battuta persuadiera a alguien para poder viajar en esa expedición, la primera de las suyas más allá de los límites del mundo islámico.
Tras llegar allí hacia el final del
1332, encontró al emperador Andrónico III y vio el exterior de Santa Sofía. Después de un mes en la ciudad, volvió sobre su ruta hacia Astrakhan, continuó más allá del Mar Caspio y el Mar de Aral a Bujara y Samarcanda. Desde allí viajó hacia el sur hasta Afganistán, cuyos pasos de montaña usó para cruzar a la India.
El Sultanato de Delhi era una adición relativamente nueva a
Dar al-Islam (la tierra del Islam), y el sultán había decidido traer tantos estudiosos musulmanes como fuera posible para consolidar su dominio. Con la fuerza de sus años de estudio mientras estaba en la Meca, Ibn Battuta fue empleado como qadi ("juez") por el Sultán Muhammad Tuguluq.
El Sultán era errático incluso para los niveles de su época e Ibn Battuta pasó de vivir la cómoda vida de un subordinado de confianza a estar bajo sospecha por una variedad de razones. Con el tiempo se decidió a irse con el pretexto de hacer otra peregrinación a la Meca, pero el Sultán le ofreció la alternativa de ir como embajador a
China. Dada la oportunidad tanto de alejarse del sultán como de visitar nuevas tierras, Ibn Battuta la tomó.
En ruta hacia la costa, él y su grupo fueron atacados por rebeldes
hindúes y separado de los otros le robaron y casi perdió su vida. No obstante, logró alcanzar a su grupo en dos días y continuó su viaje a Cambay. Desde allí navegaron a Calicut. Pero, mientras Ibn Battuta visitaba una mezquita en la costa, se desencadenó una tormenta y dos de los barcos de su expedición resultaron hundidos. El tercero, entonces, partió sin él y terminó requisado por un rey local en Sumatra unos meses más tarde.
Temeroso de volver a Delhi como fracasado, permaneció un tiempo en el sur bajo la protección de
Jamal al-Din, pero cuando este hombre justo fue derrocado, se hizo necesario para Ibn Battuta abandonar completamente la India. Se decidió a continuar hacia China con un desvío a las Maldivas cerca del comenzó del viaje.
El las Maldivas pasó nueve meses, mucho más de lo que se proponía. Como qadi sus habilidades eran muy deseables en las anteriores islas y fue medio sobornado medio secuestrado para quedarse. Nombrado juez en jefe y casado dentro de la familia real, se llegó a ver embrollado en la política local, y terminó por marcharse en malos términos, al imponer Battuta juicios estrictos en el reino isleño, habituado al "laissez-faire". Desde allí, continuó a
Ceilán para visitar el Pico de Adán.
Al empezar a navegar desde Ceilán, su barco casi se hundió en medio de una tormenta, luego el barco que lo rescató fue atacado por piratas. Desembarcado en la costa, Ibn Battuta una vez más rehizo su camino de vuelta a Calicut, desde donde navegó a las Maldivas de nuevo antes de embarcar en un
junco chino y tratar otra vez de alcanzar China.
Esta vez tuvo éxito, alcanzando en rápida sucesión
Chittagong, Sumatra, Vietnam, y finalmente Quanzhou en la provincia de Fujian, China. Desde allí fue al norte hasta Hangzhou, no lejos de la moderna Shanghai. También pretendió haber viajado incluso más al norte, a través del Gran Canal a Janbalic,خاب باليق (Beijing-Pekín), pero se cree que es uno de sus cuentos, no un hecho real.
De vuelta a Quanzhou, Ibn Battuta decidió volver a casa -- aunque dónde exactamente fuera "su casa" era un pequeño problema. Volviendo a Calicut una vez más consideró acogerse a la piedad de Muhammed Tuguluq, pero lo pensó mejor y decidió seguir a la Meca otra vez. Volviendo vía Ormuz y el Il-Khanato vio que el estado se disolvía entre la guerra civil, habiendo muerto Abu Sa'id desde su anterior viaje allí.
Volviendo a Damasco con la intención de trazar otra vez la ruta de su primer hajj, supo que su padre había muerto. La muerte fue el tema del año siguiente porque la
Peste negra había comenzado, e Ibn Battuta estaba a su alcance según se extendía por Siria, Palestina y Arabia. Tras llegar a la Meca, decidió volver a Marruecos, casi un cuarto de siglo después de salir de allí. Durante el viaje hizo su último desvío hasta Cerdeña, luego volvió a Tánger para descubrir que su madre también había muerto, pocos meses antes.
Habiéndose establecido en Tánger por unos pocos años, Ibn Battuta comienza un viaje a al-Andalus, la
España musulmana. Alfonso XI de Castilla amenazaba con conquistar Gibraltar, e Ibn Battuta se unió con un grupo de musulmanes que salían de Tánger con la intención de defender el puerto. Por la época en que llegó, la Peste negra había matado a Alfonso y la amenaza había retrocedido, así que Ibn Battuta decidió visitar por placer. Viajó por Valencia y terminó en Granada.
Al dejar España decidió viajar por una de las pocas partes del mundo musulmán que nunca había explorado: Marruecos. En su vuelta a casa se detuvo un poco en
Marrakech, que era casi una ciudad fantasma tras la reciente epidemia y el cambio de la capital a Fez.
Una vez más retornó a Tánger, y una vez más siguió viajando. Dos años antes de su primer viaje a El Cairo, el rey del
Imperio de Malí, Mansa Musa había pasado por la misma ciudad en su propio hajj y había causado sensación con sus extravagantes riquezas -- algo así como la mitad del suministro mundial de oro en ese tiempo venía de África Occidental. Mientras Ibn Battuta nunca menciona esto específicamente, el oír eso durante su propio viaje debió haber plantado una semilla en su mente, porque decidió partir y visitar el reino musulmán en el extremo lejano del Desierto del Sahara.
Al término de 1351, Ibn Battuta partió de Fez, alcanzando la última localidad de (
Sijilmasa) poco más de una semana después. Cuando las caravanas de invierno comenzaron pocos meses más tarde, él estaba con una, y en un mes estaba en la localidad de Taghaza, en el Sahara Central. Un centro del comercio de sal, Taghaza estaba inundada de sal y oro de Mali, aunque Ibn Battuta no tuvo una favorable impresión del lugar. Otros 800 Km. a través de la peor parte del desierto lo llevó a Mali, en particular, la localidad de Walata. Desde allí viajó al suroeste a lo largo de un río que el creía ser el Nilo (pero que era, de hecho, el Río Níger) hasta que alcanzó la capital de Imperio de Mali. Allí encontró a Mansa Soulayman, rey desde 1341. Dudoso sobre la miserable hospitalidad del rey, permaneció sin embargo durante ocho meses antes de volverse hasta el Níger hacia Timbuktú. Aunque en los siguientes dos siglos llegaría a ser la ciudad más importante de la región, en la época era pequeña e insignificante, e Ibn Battuta pronto siguió adelante. En algún sitio de su viaje a través del desierto recibió un mensaje del Sultán de Marruecos ordenándole volver a casa. Así lo hizo, y esta vez se quedó.
Tras la publicación de la Rihla, se conoce poco de la vida de Ibn Battuta. Podría haber sido nombrado qadi en
Marruecos. Ibn Battuta murió en Marruecos en algún momento entre 1368 y 1377. Durante siglos su libro fue desconocido, incluso dentro del mundo musulmán, pero en el siglo XIX fue redescubierto y traducido a varios idiomas europeos. Desde entonces Ibn Battuta ha aumentado su fama y es ahora una figura bien conocida en el Oriente Medio.

¿NO CREÉIS QUE YA HA LLEGADO LA HORA?

ROSA DÍEZ CONTRA CORTO ZAPATERO.
Me dirijo a mis compañeros y compañeras del Partido Socialista; a todos los cargos públicos, dirigentes provinciales o regionales, miembros del Congreso o del Senado, Alcaldes, "barones" o "ex-barones" que dicen estar “esperando la hora"; me dirijo también a aquellos de los que se dice “están esperando su hora.”
Me dirijo a todos mis compañeros que en privado dicen no poder aguantar más esta situación; me dirijo a todos aquellos que me llaman o me escriben para darme ánimos; que me dicen que ellos no se atreven a hablar, que temen el vacío interno, que temen que les acusen del "ser del PP", que temen hacerle daño electoral al PSOE…, pero que están de acuerdo conmigo; o que no están totalmente de acuerdo conmigo, pero que están completamente en contra y asustados por la deriva que lleva la política dirigida por José Luis Rodríguez Zapatero.
Me dirijo a todos aquellos que, con muchas dudas, le dieron una oportunidad al Gobierno cuando decidió romper el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo para iniciar un proceso de diálogo con ETA apoyándose para ello en las fuerzas nacionalistas y en Izquierda Unida.
Me dirijo a todos aquellos que una vez fracasada esa opción dicen por activa y por pasiva, siempre en privado o en semi-público, que hay que desandar el camino, que hay que rectificar, que hay que volver al plan B, que el plan B no puede ser otro que recuperar la política de firmeza contra ETA y volver a revitalizar el Pacto con el Partido Popular.
Me dirijo a todos aquellos que desde dentro de las filas del Partido Socialista se sintieron abrumados cuando el Gobierno decidió ceder al chantaje de Ignacio de Juana Chaos; me dirijo a todos aquellos que se sintieron abochornados, aunque callaron, cuando el Gobierno empezó a dar explicaciones contradictorias y titubeantes para enmascarar la cesión.
Me dirijo a todos aquellos militantes socialistas que se sintieron humillados cuando la Fiscalía retiró la acusación contra Otegi, permitiéndole volver a su casa después de haber sido conducido ante el Tribunal de la Audiencia Nacional en un avión de las Fuerzas Armadas.
Me dirijo a todos aquellos militantes socialistas que han sentido vergüenza ajena cuando han sabido que el terrorista de Juana Chaos sale del hospital con su novia, pasea, va al homeópata, va de compras, pasea sin esposas por el recinto hospitalario. A todos aquellos que han escuchado estupefactos al Ministro de Justicia explicar que es bueno que el terrorista ingresado en un hospital "salga a curarse".
Me dirijo a todos aquellos militantes y dirigentes socialistas que siempre se sintieron orgullosos de lo que supuso la Transición Española; me dirijo a todos aquellos socialistas que no quieren mirar hacia atrás, a todos aquellos que defienden que el Partido Socialista ha de seguir siendo un partido que vertebra España, un partido nacional, que no renuncie a serlo, que no se conforme –como ahora– con ser un partido que consigue mayorías sumando con los nacionalistas y con los partidos marginales.
Me dirijo a todos los militantes socialistas que quieren que el modelo de Estado no dependa de los votos de quienes nunca creyeron en la Nación española, de quienes aspiran a constituir una nación independiente, de quienes mercadean con sus votos para vaciar de competencias al Estado Español y convertirlo en algo residual.
Me dirijo a todos los socialistas que saben que por ese camino emprendido llegaremos a un Estado inviable, en el que la desigualdad de derechos entre españoles hará estallar el sistema.
Me dirijo a todos los militantes y dirigentes socialistas que observan con preocupación y estupor toda esta ceremonia de confusión alrededor de las candidaturas de ETA a las elecciones locales y forales del País Vasco y Navarra.
Me dirijo a todos aquellos que no quieren pensar, que prefieren quedarse con el "mantra" repetido por el Gobierno y por el PSOE de que "se cumplirá la ley"; pero que no pueden evitar comprobar que se repite la historia de las elecciones al Parlamento Vasco, cuando surgió la candidatura del Partido Comunista de las Tierras Vascas y el Gobierno la dejó pasar.
Me dirijo a los socialistas que preferirían engañarse, que preferirían pensar que es verdad que el Gobierno va a hacer cumplir la ley, que preferirían, incluso, pensar que no pasa nada porque ETA vuelva a las instituciones, disfrazada ahora de ANV. Me dirijo a los que se sienten incómodos cuando se les interpela con esta realidad, a los que tienen conciencia, a los que mirarían para otra parte para no tener que pronunciarse, pero temen no poder hacerlo si les llega nuestra voz.
A todos ellos les pregunto que si no creen que ya ha llegado la hora de hablar. A todos ellos les digo que tienen responsabilidad en lo que está pasando. ¿A qué esperáis? ¿Sois conscientes de que han detenido a un terrorista, miembro del Comando Donosti, que estaba a sueldo del Partido Comunista de las Tierras Vascas? ¿Sois conscientes de que el Fiscal General del Estado se ha negado a iniciar un proceso de ilegalización de ese partido que subvenciona a los terroristas? ¿Sois conscientes de que el PSOE y el Gobierno han rechazado en el Congreso de los Diputados iniciar el proceso de ilegalización? ¿Sois conscientes de que quienes han permitido que se le preste apoyo logístico y económico serían responsables políticos si ese terrorista detenido por la Guardia Civil hubiera cumplido con su objetivo criminal? ¿Sois conscientes de que quienes calláis sois cómplices de aquellos que no cumplen con su deber de proteger a los ciudadanos?
A todos os quiero decir que lo que se está preparando es lo más grave de toda nuestra reciente historia democrática. A todos os digo que lo vais a tener muy complicado para mirar a otra parte. A todos os digo que vamos a hacer lo posible para que no podáis lavar vuestra conciencia. Porque si ETA vuelve a las instituciones, vestida de lo que sea, será porque el Gobierno se lo ha permitido. Si el Gobierno permite que las candidaturas de ANV, trufadas de Batasuna, continuadoras de Batasuna, sustitutas de ETA, se cuelen en los ayuntamientos y diputaciones vascos y navarros, el Gobierno estará consintiendo que ETA obtenga subvención, infraestructura y logística para preparar con mayor comodidad sus crímenes. Es así de duro y así de claro. Desde los ayuntamientos y desde el Parlamento Vasco ETA preparó en el pasado sus crímenes; desde los ayuntamientos vascos – como se ha sabido después, una vez detenidos algunos de los terroristas que ejercían como concejales – daban información de las horas y las rutas utilizadas por concejales socialistas y populares. Desde los ayuntamientos vascos, con dinero público, organizaron la persecución y el asesinato de algunos de nuestros compañeros. ¿Vais a seguir callando si esto ocurre? ¿No vais a hablar para evitar que ocurra? ¿Vais a esperar a que haya un nuevo atentado, a que declare en la Audiencia Nacional el criminal, a que explique cómo seguía a su víctima desde el cómodo cargo de concejal? ¿Podréis seguir durmiendo bien por las noches? Yo creo que ya ha llegado la hora de hablar. Os pido que lo hagáis antes de que sea demasiado tarde.

domingo, 12 de agosto de 2007

SEMANA SANTA MALAGA 2007 SENTENCIA.-

Un amigo - nacido en Loja y cuya dama es elegantísima - todos los años, saca con su hombro bajo el varal, a Nuestro Padre Jesús de la Sentencia.
EDUCANDO A LA CIUDADANIA.

PELIGRO ISLAMICO.-



Liberal marroquí Abdelhamid Assassi: La comunidad internacional debe salvar a la sociedad árabe de 'la perniciosa y letal enfermedad' del Islamismo. En un editorial principal del 23 de julio, 2007 en el portal liberal Bila Hudud, el escritor berebere marroquí Abdelhamid Assassi escribe que la inmensa mayoría del mundo musulmán vive en la ignorancia y preferiría a Osama ben Laden por encima a una democracia secular. Él argumenta que estas sociedades deben, con la ayuda de la comunidad internacional, tomar un camino difícil hacia la secularización. Assassi, quien vive en la región de Rif al norte de Marruecos escribe regularmente para portales liberales en idioma árabe y es jefe de la sección de jóvenes de la Renovación Marroquí Liberal y el Partido Equidad. Lo siguiente son extractos de su artículo del 23 de julio, 2007: [1]
LA MAYORÍA DE LOS ÁRABES PREFERIRÍA UN CALIFATO LIDERADO POR BEN LADEN QUE UNA DEMOCRACIA SECULAR.
"Es cierto que la organización Hamas llegó al poder de una manera transparente y democrática. También es cierto que una parte significativa de palestinos votó por Hamas, suponiendo que esto pudiera resolver sus problemas con los versos coránicos sobre el refugiarse en Alá y el Día del Juicio Final, y a través de hadiths sobre [el caballo de Muhammad] Al-Buraq y sobre las piedras y el árbol de gharqad:
"'Abu Hurayra relató que el Profeta dijo: El Día del Juicio Final no vendrá hasta que los musulmanes combatan a los judíos. Los musulmanes los matarán de tal modo que el judío se esconderá detrás de las piedras y los árboles, y las piedras y los árboles dirán: Oh musulmán, oh sirviente de Alá, aquí hay un judío detrás de mí, ven y dale muerte - salvo el gharqad, que es el árbol de los judíos'.
[2]
"Si la misma atmósfera de transparencia y democracia estuviese presente en Egipto, la Hermandad Musulmana podría alcanzar el Palacio [Presidencial] 'Abidin. Y si el camino del Frente de Salvación Islámico no hubiese sido bloqueado en Argelia… habría habido una catástrofe… Si a los marroquíes se les diera la opción de escoger entre un régimen constitucional razonable y las visiones de un [líder islamista] 'Abd Al-Salam Yassin, escogerían [interactuar] con los ángeles.
"Y si todos los pueblos de las tierras de la ignorancia (jahlistan) se les diera la opción de escoger entre regímenes democráticos seculares y un Califato islámico debidamente guiado por Osama ben Laden y [su diputado] Al-Zawahiri, escogerían el último, por más del 90 por ciento.
"La falla no está en los regímenes, sino en la composición conceptual y doctrinal de las manadas [de gente] que han sido programadas por discos compactos repletos de las guerras de Khaybar, por el castigo después de la muerte, y por las señales del Día del Juicio Final. Estas manadas hacen gárgaras noche y día con la orina de los antepasados virtuosos,
[3] ritualmente se limpian a si mismos en el fango de la retribución divina...., y nunca se cansan de soñar con un paraíso perdido...
"LAS MASAS QUE EXCLAMAN 'KHAYBAR KHAYBAR, OH JUDÍOS, EL EJÉRCITO DE MUHAMMAD REGRESARÁ'… SON BRIGADAS DE IDIOTAS".
"Estas manadas no piensan en las pérdidas. No consideran las cosas como realmente son, y no buscan lo bueno de las próximas generaciones. No saben que comprometerse en guerras hace necesario que el estado convierta su economía en una economía de guerra, y que los resultados de la guerra son millones de heridos, enfermos, y sedientos, una economía destruida, y un sector de la educación corroído.
"Ellos creen que Alá los ayudará [enviando] ángeles que combatirán en sus líneas. Las masas que exclaman: 'Khaybar Khaybar, oh judíos, el ejército de Muhammad regresará' no son sólo juveniles; son brigadas de idiotas. Ellos quieren guerra, y quieren arrojar a Israel al mar, matar a los judíos, y obtener de vuelta Al-Andalus [la España islámica]. Las masas ven la campaña del estandarte verde [del Islam], y el arsenal de jurisprudentes de la oscuridad, como un salvador que les traerá una vez más la gloria, la victoria, y la buena vida.
"Hamas llegó al poder porque no cree en el derecho de Israel a existir, y [porque cree] que el estado palestino debe abarcar no sólo la Ribera Oriental y la Franja de Gaza, sino toda Palestina, desde las aguas a las aguas [e.d. desde el mediterráneo hasta el Río Jordán], con Tel Aviv antes que Jerusalén, Kiryat Shemona antes que Gaza, y Eilat antes que Ramallah.
"Esto es lo que el liderazgo de Hamas cree profundamente. Pero ellos creen algo que es aun peor: Creen en la conquista de Roma.
"[Hamas cree que] Palestina es patrimonio islámico del [Califa] Omar [ibn Al-Khattab]… El liderazgo de Hamas cree en esto, y no pueden negarlo; si lo niegan, son un grupo de doble cara…
"Al principio, Muhammad solía orar en dirección a Jerusalén, para buscar la simpatía y el apoyo de los judíos en la Península [Arábiga], que llevaban gran peso económico y social. Luego cambió la dirección en que oraban los judíos por la de los paganos, para reunir a las tribus árabes en su predica. Por esta razón él luego tomó venganza en los judíos expulsándolos, matándolos, robándoles, y tomando a sus mujeres como esposas.
"La llegada de Muhammad [a Jerusalén] sobre [su caballo] Al-Buraq y su rezo en la Mezquita Al-Aqsa fue lo que le dio legitimidad a la propiedad [musulmana] de este lugar. [Luego] Omar ibn Al-Khattab aseguró la pertenencia de Palestina a la Morada del Islam con su infame pacto racista. Aquí está lo que el genio de Omar le concedió generosamente a [los cristianos], en lo que se llama el Pacto de Omar:
"El texto del Pacto de Omar tal como se encuentra en Ibn Qayyim Al-Jawziyya:
"'Cuando los musulmanes ocuparon la Gran Siria, Omar ibn Al-Khattab expuso las siguientes condiciones sobre sus cristianos:
"'No deben construir nuevos monasterios, iglesias, o cubículos para monjes en sus ciudades o en las áreas circundantes;
"'No deben reconstruir aquéllas que fueron destruidas;
"'No deben negarle a ningún musulmán que desea pasar tres noches en una iglesia, y deben alimentarle;
"'No le deben dar alojamiento a espías;
"'No deben ocultar ninguna deslealtad a los musulmanes;
"'No deben enseñarles el Corán a sus hijos;
"'No deben hacer ninguna presentación pública de politeísmo;
"'No deben prevenir que sus parientes se [conviertan a] Islam si ellos lo desean;
"'Deben mostrar reverencia por los musulmanes;
"'Deben darle sus asientos si los musulmanes desean sentarse;
"'No deben parecerse a los musulmanes de forma alguna en su manera de vestir;
"'No deben adoptar apellidos musulmanes;
"'No deben cabalgar en una silla de montar;
"'No deben cargar espadas;
"'No deben vender vino;
"'Deben recortar sus calzones;
"'Deben llevar puesta su [e.d. vestimenta cristiana] dondequiera que sea;
"'Deben llevar una faja alrededor de sus cinturas;
"'No deben desplegar un crucifijo o cualquiera de sus libros [santos] en el camino de los musulmanes;
"'No deben enterrar a sus muertos cerca de los musulmanes;
"'Sólo pueden hacer sonar sus gong de rezos muy suavemente;
"'No deben levantar sus voces al leer en sus iglesias en presencia de musulmanes;
"'No deben cargar ramas de palma [el domingo de Palma];
"'No deben levantar sus voces cuando llevan luto] por sus muertos;
"'No deben cargar con velas en sus entierros;
"'No deben comprar esclavos que los musulmanes capturaron en guerras.
"'Si violan cualquiera de estas condiciones, no disfrutarán protección, y a los musulmanes se le permitirá hacer con ellos lo que hacen con aquéllos que se les resisten'".
LA COMUNIDAD INTERNACIONAL DEBE MOVILIZARSE EN "REMODELAR A LAS NACIONES DE LA IGNORANCIA Y DESPOJARLA DE LA ESPADA DE LA ESTUPIDEZ".
"Este es entonces el Pacto de Omar, uno de los gigantes del Islam por el cual el [Jeque Yousef] Al-Qaradhawi, [el Jeque de Al-Azhar Muhammad] Al-Tantawi, y el [Jeque] Al-Sha'rawi se enorgullecen. Éste es el mismo Omar quien los clérigos musulmanes le mencionan al clero cristiano cuando rompen el ayuno durante Ramadán y las festividades de los abrazos… y el clero cristiano inclina sus cabezas en admiración a tal inimitable justicia de Omar…
"La razón de la popularidad de ben Laden, Al-Zawahiri, Al-Zarqawi, y las brigadas de la estandarte verde [del Islamismo] es… la suciedad en el cual las manadas domesticadas se alimentaban y por el cual han desarrollado una afición dolorosa.
"La mejor manera de rehabilitar a esta gente enferma, y tratar su adicción, es obligar a los regímenes de las naciones ignorantes a emprender reformas democráticas, reformar los planes de estudios escolares… intentar universalizar el pensamiento iluminador, secular y modernista, y mantener alejado el establishment religioso de la política. Ésta es una responsabilidad obligatoria en todos, con el fin de prevenir un gran desastre que abarcará a toda la humanidad…
"Es cierto que esta operación no será fácil, y requerirá de mucho esfuerzo, mucho tiempo, determinación de acero, y gran sacrificio. Uno no puede, en el palmo de unos años, borrar 15 siglos…
"Éste es un proyecto internacional a gran escala, bajo el cual la comunidad internacional, las organizaciones y los grupos activistas de derechos humanos, y los gobiernos democráticos deben movilizarse, con el objetivo de remodelar a las naciones de la ignorancia y despojarla de la espada de la estupidez, para que sus generaciones futuras sean libres de ocuparse a si mismas con el construir, el desarrollo, y las ciencias útiles, en lugar de pensar sobre el pillaje, el saqueo, matar, y dormir con las capturadas mujeres blancas..."
"Si la humanidad tiene éxito en este gran proyecto humano, habrá eficazmente roto un tremendo ídolo... y se habrá ahorrado millones de una enfermedad perniciosa y letal".
[1] http://unlimitedworld-arabic.org, 23 de julio, 2007.
[2] Este hadith es citado en el Artículo 7 del Convenio de Hamas; véase MEMRI Despacho Especial No. 1092, "El Convenio del Movimiento de Resistencia Islámico - Hamas", 14 de febrero, 2006, http://memri.org/ben/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=sd&ID=SP109206.
[3] Esta es una referencia a la reciente controversia sobre la aserción del Mufti de Egipto de que los Compañeros del Profeta solían beber su orina; véase Investigación y Análisis de MEMRI No. 363, "Alboroto en los Medios de Comunicación Seguido a Fatwa de Mufti Egipcio Sobre los Compañeros del Profeta Muhammad que Fueron Bendecidos Por Beber Su Orina", 13 de junio del 2007,
http://memri.org/ben/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=ia&ID=IA36307.
I. MEMRI.

ISLAMISMO EN MARRUECOS.-

EL DISCURSO DEL PARTIDO JUSTICIA Y DESARROLLO (PJD) MARROQUÍ ANTE LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS DE SEPTIEMBRE DE 2007 (ARI).
TEMA.
Este ARI examina el discurso político del principal partido demoislamista de Marruecos, el PJD, de cara a las elecciones legislativas de septiembre próximo.
RESUMEN.
Las expectativas de victoria de los demoislamistas marroquíes del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) en las elecciones legislativas del próximo 7 de septiembre son elevadas. Los datos aportados por varios sondeos y el examen de las dinámicas de evolución del voto en Marruecos así lo predicen. El discurso político de este partido con vistas a los comicios hace hincapié en la necesidad de reformar el sistema para avanzar en el proceso de democratización y para consolidar la identidad islámica nacional. Su objetivo inmediato es abandonar el papel de oposición para formar parte del Ejecutivo con el fin de cambiar desde dentro el orden establecido. El estudio de la literatura electoral y doctrinal del PJD y el análisis de las declaraciones de sus dirigentes revelan que en su ideario es primordial la instauración de un régimen democrático de referencia islámica, donde el Islam se convierta a medio plazo en el principio ordenador de todos los ámbitos de la sociedad. Esa aspiración desborda los límites del actual marco institucional marroquí.
ANÁLISIS.
Algo más de 15 millones y medio de ciudadanos, sobre una población total que supera los 30 millones, podrán votar en las elecciones legislativas que se celebrarán en Marruecos el próximo 7 de septiembre. El clima que rodee la campaña electoral, la propia celebración de los comicios, el anuncio de los resultados y la posterior formación de la Cámara de Representantes y del Gobierno serán objeto de profundo estudio por parte de analistas marroquíes e internacionales. Será así porque el examen de esas diferentes fases del proceso electoral dará claves relevantes sobre el estado actual de la apertura política que lleva a cabo el país norteafricano desde hace una década. Si bien el rey Mohamed VI, jefe de Estado de una Monarquía constitucionalista, ha manifestado reiteradamente su compromiso con la democratización de Marruecos desde que fuera entronizado en 1999, la arquitectura de poder continúa basada en la preponderancia ejecutiva del majzen (la elite palaciega guiada por el monarca que ha gobernado tradicionalmente el Reino). Así, las autoridades políticas elegidas por la ciudadanía aún no gozan de la autonomía de gobierno que estaría conforme a los estándares de una democracia representativa.
A medio camino del proceso de liberalización política, la formación demoislamista –demócrata e islamista – más importante en Marruecos, el Partido Justicia y Desarrollo (Hizb al Adala wal Tanmiya, PJD), encara las elecciones de septiembre sabedora de que probablemente será la primera fuerza política en número de votos. Así lo pronostican varios sondeos. El estadounidense International Republican Institute realizó una encuesta a finales de 2006 en el que llegaba a otorgar al PJD el 47% de los mismos. Encuestas propias del partido rebajan la cifra a un 40%.
Aunque la participación política de los demoislamistas se remonta sólo a 1996, su popularidad, su influencia en la vida pública del país y sus resultados electorales van in crescendo. Se ha tratado de una incorporación gradual a la competencia política con el fin de ir obteniendo poco a poco la confianza de los diferentes actores de la escena política marroquí e internacional. El ejemplo trágico de lo ocurrido en Argelia tras la victoria electoral del Frente Islámico de Salvación (FIS) en 1991, unido a los recelos frente a lo “islamista” tras la irrupción del yihadismo global en los atentados de septiembre de 2001 en EEUU y del yihadismo local en los ataques suicidas de mayo de 2003 en Casablanca, sirvieron de guía de autocontención para los dirigentes del PJD que tenían un proyecto de integración política y de consecución del poder a largo plazo. Así, previo pacto con el Ministerio de Interior, en las legislativas de 1997 sólo presentaron candidatos en el 43% del total de circunscripciones electorales, logrando nueve escaños en el Parlamento; en las de 2002 se postularon en el 62% para obtener hasta 42 escaños y convertirse en la tercera fuerza política tras los dos grandes partidos tradicionales: la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y los nacionalistas del Partido del Istiqlal (PI), con 50 y 48 escaños respectivamente. Mientras que el PJD obtuvo el 13% de los votos, la USFP y el PI lograron el 15% cada uno.
Para los dirigentes del PJD, la autocensura en la participación electoral ha tocado a su fin. En septiembre próximo, presentará candidatos en todas las circunscripciones existentes para que compitan por el mayor número de escaños posible. Según el diputado demoislamista Abdelqader Amara,
[1] esta vez no habrá autorregulación por dos razones fundamentales: en primer lugar, porque el majzen está tranquilo con el discurso del PJD y eso ha provocado que el Ministerio de Interior no intentara presionar como en anteriores citas; y, en segundo lugar, porque el partido ha hecho un esfuerzo en los últimos tiempos para explicar su programa en el exterior – en Francia, EEUU y España, principalmente –, siendo bien aceptado por la comunidad internacional. Sin embargo, la cúpula del PJD es consciente de que, debido a las enmiendas introducidas en marzo pasado en la ley electoral, será imposible que ninguna fuerza política consiga la mayoría absoluta en la Cámara Baja. Es más, denuncian que las enmiendas han sido sancionadas para frenar su auge. Los cambios en la legislación castigan proporcionalmente el voto en las grandes urbes marroquíes, allí donde el PJD tiene su mayor base electoral, y multiplican el valor del mismo en las circunscripciones rurales donde los partidos tradicionales tienen mayor peso. Sin duda, la nueva división electoral provocará una mayor fragmentación de la representación en la Cámara Baja, lo que es visto entre los dirigentes demoislamistas como una nueva táctica del majzen para que ningún grupo parlamentario tenga suficiente fuerza como para acometer reformas de manera independiente.
A pesar de las dificultades legislativas e institucionales que aún subsisten en Marruecos para que se pueda hablar de la existencia de una democracia representativa plena, la mayoría de los dirigentes del PJD quieren consolidar su participación política en el sistema y reformarlo desde dentro. En la legislatura que ahora concluye (2002-2007) han optado por ejercer la oposición con el fin de no ser identificados por su electorado con un Gobierno calificado de débil y falto de independencia respecto al majzen. Al presentarse en las elecciones de septiembre sin autorregulación, el PJD dará un nuevo salto hacia su plena integración en el sistema político marroquí, cuyo alcance dependerá en buena medida de los resultados electorales. Tiene la doble aspiración de ser el primer partido en número de escaños (60 a 70) y de asumir tareas ejecutivas de Gobierno. Sin embargo, existen serias dudas de que alguno de los llamados “ministerios de soberanía” (Interior, Exteriores y Asuntos Religiosos), otros importantes (Justicia, Economía y Educación) o el puesto de primer ministro recaigan en alguno de los dirigentes del PJD, aunque el partido consiguiera la mayoría de los votos.
El programa electoral de los demoislamistas plantea grandes reformas en numerosos ámbitos estructurales del Estado que difícilmente serían aceptadas por el majzen y otros actores internacionales que tienen estrechas relaciones con Marruecos. A modo de ejemplo, en el apartado referente a la acción exterior (programa electoral, pp. 73-79) se pide expresamente el apoyo al derecho a la resistencia contra la ocupación, en clara referencia a los casos de Irak y Palestina, “teniendo en cuenta la diferencia existente entre ese derecho y el terrorismo”. Asimismo, se pide revisar la relación con EEUU por contribuir al reforzamiento de la presencia militar hegemónica de este país en las regiones del Sáhara y el Sahel. No parece que ni a Washington ni a Rabat, dos estrechos aliados en la actualidad, les plazca este tipo de propuestas del PJD.
A los miembros del PJD les incomoda ser calificados de islamistas, definición que consideran errónea y que atribuyen a una simplificación teórica por parte de analistas occidentales. Ellos mismos se definen como un partido democrático de “referencia islámica” y se distancian, en lo que se refiere a la acción política, de los movimientos islamistas de Oriente Medio, como los Hermanos Musulmanes de Egipto, Jordania o Palestina. Tienen como modelo al Partido Justicia y Desarrollo turco (Adalet ve Kalkınma Partisi, AKP) que logró una gran victoria en las elecciones legislativas del pasado 22 de julio al obtener el 46% de los votos, triunfo que tratará de explotar como guía de referencia el PJD en su campaña electoral.
La ideología pública del PJD, por tanto, asume su compromiso con la instauración de la democracia, siempre desde una referencia islámica que consideran insoslayable de la identidad nacional marroquí, y acepta las premisas majzenianas (el reconocimiento de la legitimidad religiosa del Rey como “comendador de los creyentes”, la aceptación del Islam oficial y la defensa a ultranza de la unidad territorial del Estado) para poder participar en política
[2]. Su proyecto se completa con una serie de reformas encaminadas a lograr la justicia social en el país, cuyo eje fundamental es la lucha contra la corrupción que, según su discurso, es la causa medular del subdesarrollo socioeconómico de Marruecos.
Ahora bien, toda vez que las expectativas de representación política del PJD son altas, y si se confirman los resultados positivos que auguran diversos sondeos, este análisis quiere plantear en qué medida su discurso para los próximos comicios busca la plena integración en el sistema de apertura política que propone Mohamed VI y si casa su proyecto con el actual marco institucional marroquí.
A modo de itinerario, se analiza la visión del discurso del PJD sobre algunos aspectos de cuatro asuntos que nos pueden ayudar a responder a esas cuestiones: (1) el respeto por la Jefatura del Estado y el modo de nombramiento del Gobierno; (2) las fuentes del Derecho y la Judicatura; (3) la participación pública en política; y (4) la protección de las libertades y derechos fundamentales. Para el análisis se usarán dos fuentes principales de información: por un lado, el programa electoral del PJD, y por otro, entrevistas personales del autor con diputados demoislamistas. Otros recursos son la Carta Doctrinal del PJD (Al Waraqa al Madhabiya, 2004), escritos de dirigentes del partido, además de artículos de prensa y textos académicos.
JEFATURAS DEL ESTADO Y DEL GOBIERNO.
Entre las prioridades del programa electoral del PJD se halla la reforma integral de la Constitución con el fin de fortalecer la democracia en aspectos tan relevantes como la separación de poderes (programa electoral, p. 31 y ss.). Ello afecta directamente a las competencias del monarca como jefe del Estado.
Conforme al artículo 19 de la Constitución marroquí, el Rey es el jefe del Estado y amir al muminin o “comendador de los creyentes”. Es decir, no es sólo el mayor garante de la estabilidad y continuidad del Estado, sino que su título tiene un carácter sagrado. Los textos doctrinales y el programa electoral del PJD no ponen en duda esa legitimidad religiosa y se reafirman en la importancia presente e histórica de esa cualidad real para Marruecos (Carta Doctrinal de 2004, p. 9). Además, el partido de los demoislamistas ha aceptado que el régimen marroquí sea formalmente una monarquía constitucional. Por lo tanto, el artículo 19, en tanto que simbólico, no es un problema para el PJD. Antes al contrario, esa simbología es una garantía necesaria para la defensa de Marruecos contra las “diversas formas de extremismo, ya sea de carácter religioso o de otro tipo”, según apunta el secretario general del partido, Saadeddine Othmani.
[3]
Sin embargo, en el discurso político de los demoislamistas aflora la urgencia de revisar y enmendar los artículos de las competencias reales, consideradas excesivas, para avanzar en el fortalecimiento de la democracia. Para el diputado Amara, el mismo monarca estaría dispuesto a reformar la Constitución en ese sentido. Otro diputado del PJD, Mustafa Ramid,[4] subraya que el Rey debe “actuar, al igual que en España, como árbitro (hakam) y no como gobernante (hakem)”. Según Ramid, hoy día el Rey es el gran acumulador de los poderes ejecutivos del Estado, mientras que el Gobierno elegido por los ciudadanos está muy limitado en su acción. Para Ramid, el gobernante debe ser responsable de su acción política y estar sujeto al control de la comunidad, algo que hoy no ocurre en Marruecos. Asimismo, este diputado se pregunta que si el artículo 2 de la Constitución especifica que “la soberanía recae en el pueblo y que éste la ejerce mediante sufragio”, cómo es posible que el Rey goce de las competencias ejecutivas de nombrar al primer ministro de iure (artículo 24) y de elegir de facto la formación del conjunto del Gobierno. No en vano, entre las enmiendas constitucionales más significativas que exige el PJD en su programa electoral destacan: la aspiración de que el primer ministro sea nombrado de acuerdo con los resultados de las elecciones legislativas generales, es decir, mediante la votación de los diputados de la Cámara de Representantes y no por decisión del monarca; que el jefe de Gobierno tenga competencias ejecutivas reales; y que el Ejecutivo tenga la iniciativa para modificar la legislación. Esta idea reformista es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta el poder fáctico en Marruecos, ejercido por el Rey y el majzen, al haber permitido que la participación política del PJD vaya creciendo.
FUENTES DEL DERECHO Y REFORMA DE LA JUDICATURA.
El orden jurídico marroquí cuenta con un sistema dual basado en la ley islámica o sharia y en el Derecho moderno inspirado en las democracias occidentales, fundamentalmente en el orden jurídico francés. De forma general, la sharia tiene gran influencia sobre el Código Civil, el Código de Estatuto Personal, algunos aspectos del Derecho de propiedad y los procedimientos notariales; mientras que el Código Penal y, en general, las leyes procesales reposan en el Derecho moderno.
El discurso político del PJD para las próximas elecciones insiste en que tanto las fuentes del Derecho como la Judicatura deben reformarse con el doble objetivo de garantizar la independencia de los jueces respecto a los poderes ejecutivos, en primer lugar; y, en segundo término, para que el orden jurídico y la jurisprudencia sean completamente conformes a la sharia.
Para el PJD, el artículo 6 de la Constitución que promulga el Islam como la religión del Estado, justifica plenamente que “la sharia sea la fuente fundamental para legislar” (programa electoral, p. 31) en cualquier ámbito. Entre las reformas que proponen de la Judicatura, plantean en su programa electoral (p. 31) que el Consejo Constitucional tenga como atribución fundamental el velar por que todas las leyes del orden jurídico sean conformes a la ley islámica.
Otra reforma destacable que plantean en su programa (p. 33) es que todo juez sea formado en la “educación judicial” en la que tendría la obligación, entre otras, de estudiar la historia del Derecho islámico y humanitario, la vida y obra de los jurisconsultos que sobresalieron por la recta aplicación de la sharia y, además, los textos coránicos y los dichos del profeta Mahoma.
En estos planteamientos en los que se considera a la religión no sólo como un credo, sino como el gran ordenador jurídico de las instituciones del Estado y de la vida pública de las personas, el PJD se acerca a la ideología del Islam fundamental del movimiento islamista – modelo Hermanos Musulmanes – del que insisten en distanciarse. Amara habla de que el PJD no es un partido religioso, sino que busca la construcción de una sociedad civil como cualquier otro país democrático, si bien es una realidad que “lo hace en Marruecos, que es un país de musulmanes” y con el fin de crear una “sociedad de valores islámicos”. Lahsen Daoudi,
[5] también diputado y número dos del partido, asegura que “si el gobierno del Islam (hukm al Islam) y de la sharia es defender la justicia social, luchar contra la corrupción o contra la pobreza, entonces eso es lo que quiere el PJD. Pero las reformas profundas que proponemos son principalmente de índole económica y social, no religiosas Lo que importa a los marroquíes es su economía, no la ideología”. Ramid apunta que todas las leyes emanadas de las instituciones legislativas deben ser conformes a la sharia, porque al fin y al cabo ésta “garantiza la justicia social y la lucha contra la opresión, y eso también es democracia”.
Los dirigentes y la literatura política del PJD dedican grandes esfuerzos a transmitir la importancia de la ley islámica como referencia fundamental para el Estado, el doble carácter moralizador y legislador de la religión, y su compatibilidad con la democracia. Ese discurso político pone en juego una profunda reforma del ordenamiento jurídico marroquí, de las relaciones entre las instituciones legislativas y ejecutivas, y de las libertades públicas de los ciudadanos.
PARTICIPACIÓN POLÍTICA Y COMPROMISO CON LOS ESQUEMAS DEMOCRÁTICOS.
Uno de los grandes ejes del programa electoral del PJD es el apoyo a la transición democrática mediante la mejora de los mecanismos de participación política y el fortalecimiento de las instituciones donde se ejerce la voluntad soberana del pueblo. Los teóricos del PJD piensan que es a través de las instituciones democráticas desde donde hoy día se puede avanzar mejor hacia la justicia social y la preservación de la identidad islámica de los marroquíes.
Defienden que es el sufragio universal el mejor método para elegir a los gobernantes. Por ello, insisten en su programa (p. 32) en que sean los representantes electos quienes nombren al primer ministro y los demás miembros del Ejecutivo, y no el Rey por iniciativa propia. Hay que recordar que el primer ministro actual, Dris Jettu, no perteneciente a partido alguno, fue elegido arbitrariamente por el monarca en 2002. Daoudi señala que en Marruecos “la gente está harta de gobiernos tecnócratas ineficientes que no asuman responsabilidades ante el pueblo soberano”.
A su vez, exigen en su programa (p. 37 y ss.) una reforma radical de la ley electoral que consideran carece de legitimidad democrática suficiente por favorecer elecciones poco transparentes. Entre otras medidas, solicitan que se revise con minuciosidad el censo electoral para evitar el fraude; y una nueva división de las circunscripciones electorales para que se vele por la proporcionalidad del valor de los votos y evitar que se beneficie al medio rural, lo que provoca que haya más de 30 partidos representados en el Parlamento y, por tanto, una fragmentación de voluntades que redunda en ineficacia institucional.
Respecto al Parlamento, el PJD entiende que es la mejor institución contemporánea para controlar el ejercicio del poder y para legislar. En la tradición islámica, la ley debe aplicarse sobre el gobernante y el gobernado. En ese sentido, el Parlamento es visto como un buen instrumento para ejercer el control sobre el Ejecutivo. De ahí la insistencia del PJD en reformar integralmente la escena política marroquí con el fin de que el Gobierno tenga realmente competencias ejecutivas y, por tanto, que esté sujeto a la supervisión de sus actuaciones ante representantes elegidos por el pueblo.
SALVAGUARDIA DE LAS LIBERTADES Y DERECHOS FUNDAMENTALES.
El programa electoral del PJD tiene como eslogan “Construyamos juntos el Marruecos de la justicia”. La defensa de las libertades y derechos fundamentales individuales y colectivos es, por tanto, un eje medular de su discurso político. Si bien, se relaciona constantemente esa salvaguardia con el respeto a los usos y costumbres tradicionales islámicos. El PJD aboga de forma clara por que sea el Estado el corrector y ordenador de la moral pública de acuerdo a referencias islámicas. Así el Estado debe aplicar la hisba o figura por la cual se protegen los principios y valores islámicos enraizados en la historia marroquí. En su Carta Doctrinal (p. 9) se compromete a fortalecer el Islam como fuerza moralizadora y educadora.
Daoudi piensa que “Marruecos tiene su propio acervo histórico al igual que los demás países. No queremos guardar el Islam en un museo. No queremos importar el modelo francés. Estamos orgullosos de nuestro pasado. Aprendemos de las experiencias democráticas europeas, pero en las propias fuentes islámicas encontramos recursos para desarrollar la democracia - ¿? -. Los republicanos estadounidenses o la derecha española son muy religiosos, y no pongo en duda su espíritu democrático”. Amara indica que “los valores morales que fundamentan los derechos y libertades de los ciudadanos están basados en el Islam, pero tienen un carácter universal. Admiro la educación ciudadana europea y me gustaría que fuera aplicada en Marruecos. El Estado debe procurar el respeto por la conservación de los valores tradicionales y crear un sistema de valores de acuerdo con el Islam, pero que esté al mismo tiempo abierto a las transformaciones de la sociedad y a las influencias del exterior”.
El programa político del PJD insiste en proteger los derechos humanos y las libertades públicas en un país donde existen graves carencias: plenas garantías judiciales a procesados judicialmente y convictos, abolición de la tortura, libertad de expresión y de prensa, y amparo de la infancia, entre otros.
Mención especial merece la apuesta del PJD por la consecución de la igualdad de la mujer. En su programa electoral (p. 55) se expresa la necesidad de que la mujer participe activamente en todos los dominios de la vida pública marroquí, incluido el de la política. Así como se proponen programas especiales para luchar contra su discriminación socioeconómica y educativa, su explotación sexual y la violencia doméstica. Es de destacar que de los 42 escaños que obtuvo el PJD en las elecciones legislativas de 2002, seis los ocupan mujeres, siendo junto al Partido del Istiqlal las dos formaciones con más representación femenina en la Cámara de Representantes. A su vez – aunque en un principio titubearon los demoislamistas – consensuaron con el Rey, el Gobierno y los principales partidos, la aprobación de la reforma del Código de Estatuto Personal (mudawwana) en 2004 que venía a equiparar jurídicamente al hombre y la mujer en la mayoría de las cuestiones relacionadas con el matrimonio, la familia y los derechos de sucesión. El diputado Amara subraya que el PJD “defiende la discriminación positiva en aquellos campos donde la mujer está en desventaja”.
Ahora bien, cuando las libertades se ejercen en el espacio público y no se acomodan a los valores considerados como islámicos, entonces el PJD las censuras y entiende que el Estado debe intervenir como corrector para velar por la moral pública. Así, por ejemplo, el diputado Ramid se muestra totalmente en contra de los festivales musicales estivales donde los jóvenes visten de manera ajena a la tradición islámica, escuchan música transgresora y beben alcohol.
CONCLUSIONES.
El Partido Justicia y Desarrollo es sabedor de que puede lograr el mayor número de votos en las elecciones legislativas de septiembre próximo. Varios sondeos le auguran resultados muy positivos a pesar de una ley electoral que les perjudica. Además, la reciente victoria del partido islamista turco AKP – que les sirve de guía ideológica y práctica – en los comicios de julio pasado puede servir de aliento a su electorado marroquí. La dirección de los demoislamistas ha decidido postularse para participar en el próximo Ejecutivo de Rabat con el fin de reformar desde dentro un sistema institucional que les disgusta por su corrupción e ineficacia. Si se cumplen los pronósticos, la pelota estará sobre el tejado del Palacio. A Mohamed VI le quedarían dos soluciones toda vez que sigue ostentando la atribución de nombrar al Gobierno: por un lado, proporcionar a los demoislamistas importantes responsabilidades ejecutivas acordes al dictamen de las urnas privilegiando la paz social, de tal forma que se fuera consolidando su integración en el sistema político a pesar de la exigencias reformistas que amenazan al tradicional poder hegemónico del majzen; o bien, soslayar los resultados y ofrecer al PJD responsabilidades ejecutivas menores que éste rechazaría, pasando a desempeñar el papel de una oposición menos leal a la ejercida en los últimos años, lo que daría lugar a una tensión política importante en la legislatura 2007-2012.
En cualquier caso, el programa electoral del PJD se muestra ambicioso a la hora de reformar el sistema institucional marroquí,
[6] desbordando claramente los límites de su marco actual. Algo a lo que no va a renunciar aun participando en el Ejecutivo. Sus dirigentes dicen: no a la domesticación. Su programa invita a enmendar las competencias del Rey, favorecer la independencia del Gobierno, multiplicar el peso de la ley islámica como fuente del Derecho y como gran reguladora de la vida pública; además de comprometerse con el fortalecimiento de las instituciones democráticas y de los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos. En caso de victoria del PJD en las urnas, la puesta en práctica de su literatura electoral podría obligar al Palacio a acortar los plazos de la apertura política, además de replantearse la política de contención del islamismo constitucionalista que se ha practicado en la última década, para pasar a una relación de mayor cooperación y búsqueda de consenso.
El modelo de Estado civil de valores islámicos que proponen los demoislamistas del PJD se acomoda en muchos conceptos a la democracia liberal occidental siempre y cuando se considere la democracia como un sistema de instituciones que privilegia el bienestar del pueblo, restringe los abusos del poder ejecutivo y permite la participación en política. Sin embargo, si se entiende además como un sistema de valores en el que las libertades de elección o de expresión individuales y colectivas son preponderantes, entonces la democracia islamizada que preconiza se aleja del modelo democrático liberal.
[7] En el programa electoral del PJD se plantea claramente la islamización de múltiples ámbitos de la sociedad, donde las referencias religiosas, aun modernizadas, resultan en exceso invasivas para la libertad individual a los ojos de un demócrata europeo. Esa islamización afectaría, entre otros dominios, al sistema educativo, a la economía (sistema bancario islámico, organización del impuesto del azaque, moralización del turismo), al orden jurídico que quedarían sujeto a la sharia como fuente principal, a los medios de comunicación, a la vida pública cultural y de ocio, o a la mismísima política exterior que privilegiaría las relaciones diplomáticas con el mundo árabe e islámico.
Por último, cabe decir que los demoislamistas marroquíes buscan algo más que consolidar su plena participación en el sistema político actual. Si cuentan con la legitimidad de buenos resultados electorales, el desafío es obligar a los poderes fácticos a reformar poco a poco ese sistema, con el fin de que se acomode a medio plazo a sus expectativas de instaurar un régimen democrático donde el Islam sea el principio ordenador de todos los ámbitos de la sociedad. Los recelos internos y externos son muchos y de diferente índole, pero, al igual que sus colegas turcos del AKP, el PJD tendrá que demostrar que una democracia islamizada es posible si algún día consiguen el poder.
Marcos García Rey. Arabista y periodista, ex director del Servicio Internacional en Árabe de la Agencia EFE.
[1] Entrevista personal con el autor, Rabat, 21/VI/2007.
[2] Léase el magnífico artículo sobre la historia de la evolución política del PJD de Khadija Mohsen-Finan & Malika Zeghlal, “Opposition islamiste et pouvoir monarchique au Maroc. Le cas du Parti de la Justice et du Développement”, Revue française de science politique, vol. 56, n° 1, febrero 2006, pp. 79-119.
[3] Saadeddine Othmani, “Tahaddiyat al musharaka al siasiya lil haraka al islamiya. Hizb al Adala wal Tanmiya bil Maghreb namudaj” (“Los desafíos de la participación política para el movimiento islamista. El Partido Justicia y Desarrollo en Marruecos como modelo”), Al Furqan, nº 54, 2006, pp. 6-15.
[4] Entrevistado por el autor en Casablanca, 25/VI/2007.
[5] Entrevistado por el autor en Rabat, 22/VI/2007.
[6] En palabras de un dirigente del PJD: “No es todo lo ambicioso que desearíamos para no provocar malentendidos. En Marruecos le ponemos azúcar a todo, al té, al cuscús, al asado de cordero...”. Entrevistado por el autor en junio de 2007.
[7] Léase Bruce K. Rutherford, “What do Egypt’s Islamists Want? Moderate Islam and the Rise of Islamic Constitutionalism”, Middle East Journal, vol. 60, nº 4, otoño 2006, pp. 707-731.

CEUTA. ¿PARA QUE?

EL GOBIERNO TEME QUE EL VIAL QUE UNIRÁ EL PUERTO Y LA FRONTERA AÍSLE AL CAMPO EXTERIOR.
Descartan la propuesta del Ministerio de Fomento de una vía rápida y abogan por una carretera urbana con menor número de túneles y viaductos Los tramos urbanos de las carreteras del Tarajal y Benzú serán paseos marítimos.
El vial que en 2010 unirá la Estación Marítima y el paso fronterizo del Tarajal es todavía una incógnita en sus principales ejes: Fomento duda aún si trazar la carretera mediante pasos elevados o túneles y no tiene claro aún cuál será exactamente su trazado. Y, por su parte, la Ciudad no está convencida de que una vía rápida sea lo que necesita la ciudad autónoma. De hecho, según ha podido saber SUR, el avance del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) descarta esta alternativa pues teme que, paradójicamente, un vial de estas características termine por «aislar» el campo exterior al carecer de permeabilidad.
De hecho, el futuro vial, diseñado para librar a Ceuta del creciente tráfico asociado al Puerto, condiciona el futuro modelo de red viaria para la periferia de la ciudad autónoma. «Es importante recordar que (la vía de conexión Puerto-Tarajal) atraviesa una trama urbana consolidada. (...) Por ello se debe eludir el modelo de conexión en forma de vía rápida, segregada de la malla viaria urbana que atraviesa, con el riesgo que ello supone de convertirse en determinados tramos en una barrera en el campo exterior». Razones por las que el Gobierno ha reflejado en el PGOU la necesidad de «abogar por un modelo de eje urbano estructurante en la zona».
Esta posibilidad supondría la apertura del primer vial que conectase las barriadas de norte a sur, subrayan desde los servicios técnicos de la Ciudad.
Pero la Ciudad es consciente de lo tremendamente complejo que es cambiar sobre la marcha un proyecto que ya ha echado a andar. Por eso, si la conexión finalmente es una vía rápida, piden que se garanticen una serie de elementos mínimos de conectividad e interacción con el territorio. Así, el PGOU propone al menos dos salidas a la red viaria urbana, una en la mitad norte y otra en la mitad sur del recorrido.Tampoco la opción de los túneles convence en demasía a los redactores del plan de ordenación urbana. A excepción del túnel que inevitablemente discurrirá bajo la barriada de Los Rosales, la Ciudad pide que se prioricen carreteras cuyo trazado este «lo más próximo posible a la rasante del terreno, reduciendo el empleo de viaductos a aquellos puntos en los que la topografía así lo requiriese y siempre utilizándolos para facilitar la permeabilidad» de la trama viaria urbana. Además, el PGOU plantea la necesidad de trazar vías de servicio paralelas al nuevo eje que unirá el Puerto y la frontera.
NUEVA TRAMA VIARIA.
La estructuración del campo exterior se completaría con el trazado de dos carreteras locales parelelas a los litorales. De este modo los tramos urbanos de las carreteras nacionales N-352 (carretera del Tarajal) y N-354 (carretera de Benzú) pasarían a ser sendas avenidas marítimas destinadas a servir de «paseo y zona de esparcimiento» de los ciudadanos.
JAVIER SAKONA. SUR.
FOTOGRAFIA:
A ver si despiertas y miras a Tánger Med.

NUESTRO PADRE JESUS EL RICO.-

MALAGA. MIERCOLES SANTO.
LIBERACION DE UN PRESO.
Cuentan que en tiempos de Carlos III una grave epidemia de peste asoló la ciudad, pereciendo un gran número de personas. La debilidad de los supervivientes hacia difícil el celebrar procesiones rogativas implorando el fin de la epidemia. Uno de los lugares en los cuales la enfermedad no había atacado con tanta virulencia era la prisión. Los reclusos, sabedores de lo que sucedía fuera de los muros en los que se encontraban privados de libertad, pidieron al alcaide el poder salir para sacar en procesión a la venerada Imagen de Nuestro Padre Jesús titulado "El Rico". Ante la negativa de la Autoridad, por el fundado temor a que los reclusos pudieran aprovechar la circunstancia para evadirse, éstos decidieron amotinarse, cumpliendo con la promesa de realizar la procesión solicitada. Tras la misma, regresaron, tal y como habían prometido, todos al presidio menos uno de ellos que lo hizo al día siguiente, portando una cabeza de San Juan Bautista Degollado, que colocó junto a la cama de un compañero, también preso, que se encontraba enfermo, y que, al igual que el resto de la población de Málaga, sanó a los pocos días del suceso. El Rey, conmovido ante la generosa acción de los presos, dictó un Decreto por el cual, cada año, durante la procesión de "El Rico" se le concedería la libertad a un recluso. Esta tradición se ha mantenido hasta nuestros días, y S.M. Don Juan Carlos I sigue firmando el Decreto de Libertad cada año, acompañando el preso a "El Rico" durante su recorrido por las calles de la ciudad, tras una solemne ceremonia en la sede de la Subdelegación del Gobierno en la que se le lee al preso el Edicto de Libertad y, lo que es más importante, recibe arrodillado la Bendición de Nuestro Padre Jesús "El Rico", merced a que es una talla que presenta su brazo derecho articulado.

PREGON FERIA DE MALAGA. 2007.-

PASION VEGA. PARTE II.

MEMORIA DE AL - ANDALUS.-

España, como país occidental que es, soporta ante el islamismo idénticos riesgos que cualquier otro, aunque con dos características especiales: la debilidad global de su sociedad y el innegable hecho histórico de que un lapso (largo en algunos lugares) de la historia de la Península Ibérica estuvo imbricado en la historia general del Islam con el nombre de al-Andalus. Ambos datos convierten a nuestro país en diana permanente y segura de islamistas fanáticos y árabes en general, sean cuales sean sus intenciones inmediatas y visibles. La "recuperación" de al-Andalus hace años que dejó de ser ensoñación chistosa de poetas para convertirse en objeto tangible de codicias colectivas. Palestina en primer término –como meta más acuciante en orden cronológico y por imperativo geográfico – y al-Andalus, en tanto que continuación del destino manifiesto de expansión islámica, constituyen los dos polos de atracción de islamistas "moderados" y extremosos.
En este panorama general al-Andalus desempeña un importantísimo papel, de bandera ideológica y refugio sentimental que justifique cualquier irracionalidad y sinrazón del tipo "como fue nuestro, es justo que lo recuperemos"; o de paso previo, por ser España región fronteriza, para la absorción de Europa. Ha venido a coincidir este expansionismo islámico con un período de debilitamiento y ruina del Estado nacional español, fenómeno que, objetivamente, favorece, por el vacío que deja, la penetración de fuerzas lo bastante convencidas de su propia verdad y su designio de convertirse en universales.
Una coincidencia dramática porque, incluso de buena fe, en algunas regiones españolas o en círculos intelectuales más o menos documentados sobre la historia de al-Andalus ha tomado cuerpo y se ha consolidado la exaltación de un pasado imaginario, de exquisitas bondades, tomado como guía de actuación para el presente, de suerte que se mezclan de forma errónea, en cuanto a métodos y objetivos, la realidad y la ficción (lo concreto y lo ideal). El resultado sólo puede ser desastroso si se insiste con contumacia de neófito en la resurrección del conmovedor y tierno al-Andalus que nunca existió. En otros tiempos, arabistas de primer orden como Asín Palacios o García Gómez pudieron disfrutar el lujo de embellecer y adornar su visión de las parcelas de al-Andalus que tocaban –aunque sus escritos adolecieran a veces de cierto folklorismo amanerado – porque entonces no había, ni en España ni en el resto de Europa, peligro islámico de ninguna clase y por ignorar cómo se utilizarían, años después de su muerte, para recrear en la práctica un pasado detestable.
Al tiempo, el renacimiento de al-Andalus, verbal, pero con buenas inversiones económicas del Estado y sus múltiples tentáculos autonómicos, sirve a los propósitos de crear, inventar o revitalizar personalidades diferenciadas en diversas regiones como base justificativa teórica de reivindicaciones políticas o abusos institucionalizados frente a comunidades vecinas. El dislate como norma se ha corporeizado y extendido en un suicida mimetismo de absurdos cuyo denominador común es la negación de la nación española y la poda sistemática no sólo de atribuciones administrativas o políticas del Estado, sino también de la ocupación en solitario de logros morales o culturales elaborados por infinidad de españoles anónimos o conocidos a lo largo de los siglos y de las más variadas procedencias. Y si unos "se blindan" el Ebro, en perjuicio de otros españoles y sin provecho para ellos mismos, otros "se blindan" el Guadalquivir y proclaman el flamenco de su propiedad exclusiva. Es como blindarse la rotación de la Tierra, el recuerdo de los Reyes Magos o, recientemente, el nombre de un pueblo (Ermua). Es incalculable el daño que todos estos terratenientes frustrados están infligiendo a la patria y la sociedad comunes.
La rememoración de al-Andalus constituye una de las piezas básicas para inventar una nación andaluza, como si la Bética romana o visigoda y la Andalucía posterior a la Reconquista no hubiesen contribuido más que la etapa musulmana a la configuración de la sociedad y la vida en esa región. Aunque en menor grado, otras viven el mismo fenómeno (Murcia, Aragón), si bien algunas que cuentan con otros signos diferenciales (Valencia, Baleares) como la lengua no hacen tanto hincapié en tales recuerdos del pasado, a no ser en vertientes lúdicas y festivas que a nadie dañan.
Sin embargo, la autocensura –o la exigencia de censura por musulmanes sobrevenidos desde dentro o llegados de fuera – ha alcanzado hasta al inofensivo desarrollo de las fiestas de Moros y Cristianos o los Belenes navideños. Digámoslo con crudeza: por nuestra propia medrosidad e indiferencia. Hemos llegado a una situación de autoinculpación y miedo tan descabellada que hoy en día serían impensables textos de Asín Palacios o Manuel Alonso por políticamente incorrectos y peligrosos para sus autores. Dice Asín, por ejemplo:
El Islam no es más que un hijo de la Ley Mosaica y del Evangelio cuyos dogmas de la vida futura se asimiló, aunque sólo en parte, y que al alejarse de su primitivo origen para convivir con todas las religiones y pueblos del oriente, faltándole el discreto freno del magisterio infalible de un pontífice que pusiese límites a la fértil fantasía de los fieles en la interpretación de aquellos dogmas.
Y a esto añadía Alonso:
El Islam coincide con el judaísmo y el cristianismo en ser una religión monoteísta. Mirada de cerca, más que una religión aparte diríase que es una herejía cristiana mixta de antitrinitaria y arriana; fuera de la Trinidad y la Encarnación, que el Islam niega, el resto de los dogmas cristianos coinciden grosso modo con los islámicos.
Y, sin embargo, se idealiza cuanto concierne al Islam pasado y presente sin entrar en detalles, pues de tal guisa se patentizaría en exceso lo insostenible de la tesis. En lo referente a al-Andalus, a los desmelenamientos de los románticos siguieron la utilización arbitraria de la erudición por Américo Castro, las estupideces de Olagüe y la beata parcialidad de Juan Goytisolo, que se limita a suscribir las "luminosas enseñanzas" de Castro (sic, aunque parezca mentira en tan notable escéptico) y a formar en el victimista pelotón de los escritores autoproclamados malditos, en tesitura de gran bonanza para su andorga y fama. Y es que, en España, fungir de marginado oficial proporciona excelentes utilidades de todo orden.
Al-Andalus, en suma, se halla en el punto de arranque no sólo de organismos oficiales o semioficiales con él relacionados (Casa Árabe, Legado Andalusí, Fundación Garaudy, Fundación Tres Culturas, Fundación Barenboim, etc. ), sino también con otros privados como la Fundación Atman y hasta con el eje principal de la política exterior del actual gobierno: la Alianza de Civilizaciones. Casi por descontado, todos estos entes propagandísticos y burocráticos están prendidos de los presupuestos del Estado en sus diversos disfraces y advocaciones. Otros, como el Real Instituto Elcano, se vuelcan en la promoción interna y externa de un hallazgo tan prodigioso como esa Alianza.
Sin embargo, es preciso insistir en que al-Andalus, o más bien la ficción sobre él construida, sustenta en el lado español gran parte de estas construcciones entre imaginarias y absurdas. No volveremos aquí a detallar lo irreal del mito o los mecanismos de pensamiento de quienes lo forjaron, pero sí debemos cuando menos recordar la gran responsabilidad que incumbe en ello a viajeros extranjeros románticos o prerrománticos que, a partir de elucubraciones erróneas de otros autores o de su propia observación equivocada, o interesada en dar una imagen falsa porque eso se vendía bien en la Europa coetánea, edificaron una España al gusto de sus búsquedas de pintoresquismo. Casi dos siglos más tarde, seguimos pagando las consecuencias de las fantasías de Irving, Ford o Mérimée: que Dios se apiade de nosotros.
Serafín Fanjul.
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