sábado, 11 de agosto de 2007

HEROES DEL DIEZ DE AGOSTO III.-


EL SOL, 11 DE AGOSTO DE 1932. BANDO DE GUERRA EN SEVILLA (10 DE AGOSTO DE 1932).
Lo redactó el señor – Teniente Coronel, pichita - García de la Herrán, y decía así: "El excelentísimo señor general don José Sanjurjo y Sacanell, teniente general de los Ejército, hago saber: Queda declarado el estado de guerra en toda la región andaluza con las consecuencias que dicho estado lleva consigo. Como capitán general de Andalucía, asumo el mando, concentrando en mi autoridad todos los poderes. Así como Dios me permitió llevar el Ejército español a la victoria en los campos africanos, ahorrando el derramamiento de sangre moza, confío en que también hoy me será permitido con mi actitud llevar la tranquilidad a muchos hogares humildes, y la paz a todos los espíritus. ¡Viva España única e inmortal!
Sevilla, 10 de agosto de 1932"
(ARRARAS: Historia de la segunda República española, t. I, pág. 464.)
SE RESTABLECE LA NORMALIDAD EN SEVILLA, Y EL GENERAL SANJURJO DESAPARECE DE LA CIUDAD.
A las tres y media de la madrugada facilitaron en el ministerio de la Gobernación informes a la Prensa en el sentido de que la situación militar de Sevilla había quedado liquidada y terminada la sublevación. Los primeros síntomas de que los sublevados renunciaban a mantenerse en su actitud se tuvieron en el ministerio de la gobernación por el restablecimiento de la comunicación telegráfica en primer término, y luego de la telefónica. Era que las fuerzas militares que guardaban los dos centros de comunicación principales de Sevilla se retiraban, y todo volvía a la normalidad.
La guarnición, con todos sus jefes y oficiales, se ha presentado a las autoridades para hacer protestas de su adhesión.
El general Sanjurjo ha desaparecido, sin que se sepa en este momento dónde se encuentra. El general Gonzáles, general de la división de Sevilla, ha vuelto a hacerse cargo del mando de las tropas. El episodio sevillano puede darse, pues, por absolutamente acabado.
EL GENERAL SANJURJO, DETENIDO.
A las cinco y media de la mañana se nos comunica del ministerio de la Gobernación que el general Sanjurjo ha sido detenido.
INCENDIADO EL CÍRCULO DE LABRADORES DE SEVILLA. COMO NO.
A las cuatro de la madrugada estuvo uno de nuestros redactores en el ministerio de la Gobernación y habló con el subsecretario de Comunicaciones y el director de Administración local. Estos confirmaron la desaparición del general Sanjurjo, al que acompañaba el general Arranz, que fue el que ayer se apoderó de la Comandancia Militar y detuvo al jefe de la división, general González.
Añadieron que el gobernador civil había tomado de nuevo el mando de la provincia. Los hechos se han producido alrededor de la uno y media de la madrugada.
Según las últimas noticias recibidas de Sevilla, esta madrugada un grupo de manifestantes que pasaba frente al Círculo de Labradores lo ha incendiado. (El Sol, 10 de agosto de 1932).
SENTENCIA DEL 25 DE AGOSTO DE 1932 CONTRA EL GENERAL SANJURJO.
"Fallamos que debemos condenar y condenamos al procesado teniente general don José Sanjurjo Sacanell a la pena de muerte, con las accesorias, en caso de indulto, de inhabilitación absoluta perpetua y pérdida de empleo, como responsable en concepto de autor de un delito consumado de rebelión militar, previsto en el artículo 237, número 1.º del Código de Justicia Militar, y castigado en el número 1.º del artículo 238 del propio Código; al procesado general de brigada don Miguel García de Herrán, a la pena de reclusión perpetua, con iguales accesorias, como autor del mismo delito de rebelión, y en calidad de adherido a la misma, delito que sanciona el número 2.º del artículo 238 de la ley citada; al procesado teniente coronel de Estado Mayor don Emilio Esteban Infantes, a la pena de doce años y un día de reclusión temporal, con las accesorias de inhabilitación absoluta temporal en toda su extensión y pérdida de empleo, como auxiliar del mismo delito, que castiga el párrafo 1.º del artículo 240 del repetido Código, y se absuelve al capitán de infantería don Justo Sanjurjo y Jiménez Peña. Abónese al general García de la Herrán y al teniente coronel Esteban Infantes la mitad del tiempo de prisión preventiva sufrida, y no ha lugar en este momento a determinar la cuantía de la indemnización de perjuicios debida al Estado y a los particulares por razón del delito cometido, hasta tanto que no se fije oportunamente en el juicio ordinario que al efecto se instruye por los hechos que se relacionan con la presente causa. Procésase al comiso de las armas ocupadas a los reos, devolviéndose al capitán don Justo Sanjurjo la pistola de su pertenencia. Póngase esta sentencia en conocimiento del gobierno, y espérese al enterado del mismo para proceder a su ejecución, teniendo en cuenta lo prevenido en el artículo 10 del Decreto-ley de 2 de junio de 1931, que modifica en este punto el párrafo 2.º del artículo 662 del Código de Justicia Militar. Líbrense testimonios de los particulares obrantes en esta causa referentes a la existencia del complot que produjo el alzamiento y las ramificaciones de éste, a fin de que surtan sus efectos en la pieza separada de la misma y en las actuaciones mandadas instruir a consecuencia de los sucesos ocurridos en Madrid el día 10 del actual. Así, por esta nuestra sentencia, que se publicará en la Gaceta de Madrid e insertará en la Colección Legislativa, lo pronunciamos, mandamos y firmamos."
(ARRARAS: Historia de la segunda República española, t. I pág. 491.)
EL PRONUNCIMIENTO VISTO DESDE CADIZ.
INTRODUCCION.

Han transcurrido 70 años del primer intento de derrocamiento de la 2ª República, que junto a la fracasada revolución de octubre de 1934, contribuyó a cimentar la tragedia de la Guerra Civil que durante tres años asoló España. No se puede entender lo acontecido el 18 de julio de 1936 sin abordar aquel caluroso 10 de agosto de 1932, en el que Cádiz tuvo un papel muy diferente del que muchos pensaron. A las tres de la madrugada de aquel día, se proclamaba desde Sevilla, el bando de guerra.
En Cádiz estaban entonces de guarnición el Regimiento de Infantería nº 27 y el Regimiento de Artillería de Costa nº 1, encontrándose mandado el primero de ellos desde mayo de 1930 por el bilaureado coronel José Enrique Varela Iglesias, considerado incondicional de Sanjurjo, mientras que el segundo lo era por el coronel Felipe Iracheta Mascort. Casi nadie dudaba, y mucho menos el gobierno de la República, que si Sanjurjo se sublevaba, Varela le secundaría, sacando también sus tropas a las calles de Cádiz. Sin embargo aquello no sucedió. ¿Qué es lo que de verdad pasó? El contenido del "Archivo General Varela", y en especial su diario manuscrito, despeja siete décadas después bastantes incógnitas de lo que hasta ahora nunca se había escrito sobre lo ocurrido aquellos días en nuestra ciudad. Efectivamente Varela era un hombre que sentía una profunda admiración, afecto y respeto por quien había sido su comandante general en Melilla y desde luego Sanjurjo contaba con él y con su regimiento para el 10 de agosto, pero los hechos no sucedieron así. Sentimientos contradictorios surgieron en Varela. Su diario personal dejaría posteriormente constancia de ello: "La intención habrá sido equivocada, pero la buena fe y el valor (de Sanjurjo y sus colaboradores) son indiscutibles". Días antes Varela había recibido una llamada telefónica de una emisaria, la señorita Concha de Rivelles, que lo citó a medianoche en el parque Genovés, siendo su ayudante, el teniente Juan Riaño Castro, el único testigo. En idéntico sentido Varela recibió en su propio despacho a otro emisario de Sanjurjo, el teniente de la Guardia Civil Felipe Palma Hidalgo. Sin embargo, al igual que otros mandos de diferentes guarniciones que igualmente fueron sondeados, no se adhirió a la sublevación.
EL 10 DE AGOSTO DE 1932 EN CÁDIZ.
Al conocerse en Cádiz a las seis de la mañana por Joaquín García Labella, gobernador civil de la provincia, las primeras acciones de los conspiradores en Madrid y Sevilla, el general de brigada Julio Mena Zueco, comandante militar de la plaza, ordenó la inmediata comparecencia en su despacho de los dos jefes de regimiento así como el acuartelamiento de las tropas. Una vez presentes ambos, les comunicó que acababa de hablar telefónicamente con el ministro de la Guerra, Manual Azaña Díaz, quien le había informado que Sanjurjo, antiguo director general de la Guardia Civil y actual de Carabineros, era el cabecilla, confirmándose dicha noticia al recibirse una llamada del teniente coronel Manuel Ristori Guerra de la Vega, jefe del estado mayor de la 2ª División de Sevilla, afirmando que "en la acera de enfrente estaba Sanjurjo con la Guardia Civil". Al regresar Varela a su regimiento con la orden de preparar un batallón para unirse a las fuerzas que iban a salir para sofocar la sublevación de Sevilla, que había saboteado el enlace ferroviario con Cádiz, se encontró con su amigo Manuel Muñoz Martínez, diputado gaditano radical-socialista y comandante retirado de Infantería, manteniendo una larga charla sobre los graves sucesos que estaban aconteciendo y manifestando el político su confianza en que el bilaureado militar no se uniría a la sublevación. Incluso le invitó a que se presentara en el gobierno civil para demostrar así públicamente su adhesión republicana. Varela si bien le aseguró que no pensaba alzarse rehusó tal ofrecimiento ya que él dependía directamente del general Mena y aquello podía provocar malentendidos no deseables y mucho menos en esos momentos. Por la tarde llegó a Cádiz procedente de Algeciras el Regimiento de Infantería nº 15 con su jefe al frente, el coronel Luís Martín de Pinillos Blanco de Bustamante, para formar parte de la columna que debía reducir a los sediciosos. Sin embargo ya para entonces la suerte estaba echada y habían fracasado. Esperaban un golpe incruento de rápida adhesión militar y la sangre derramada en Madrid, la pasividad de las guarniciones y la enérgica reacción del gobierno de la República, acabaron con sus planes, huyendo Sanjurjo hacia Portugal por Huelva donde fue detenido.
FOTOGRAFIAS.
1.- Al General García de la Herran, no le dio tiempo a cambiarse.
2.- Muchos años después D. Emilio Esteban Infantes - ya General - en la División Azul.

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