domingo, 15 de julio de 2007

PEREJIL: VISION ANTROPOCENTRICA.-













ALGO DE HISTORIA.
Ceuta — en otra época “Ivlia Traiecta” — se llama así por ser la “Septa” romana, la otra ciudad del Imperio rodeada, como la capital, por siete colinas. Cuando los marroquíes quieren “traducir” la llaman “Sebta”: que originales. Y en Ceuta, España también limita al sur: en este caso con un Arroyo de nombre guerrero y un Tarajal por playa, batido por la mar de Levante, envuelto en espesa calima, en otras ocasiones.
Como un farallón desgajado de la costa, la silueta de Perejil, casi se oculta a los ojos de quienes cruzan el Estrecho de Gibraltar, confundida con la cercana costa de la kabila de Anyera y el escarpado de Sierra Bullones. Para encontrarla navegando, zarpando desde el puerto de Ceuta tras sobrepasar la ensenada de Benzú y Punta Leona — los “pies” del yebel Musa — ya puede ser divisada la isla. La travesía en la actualidad, a bordo de una patrullera de la Armada, no duraría más allá de 20 minutos. Dista de la costa anyerina unos trescientos metros y tiene una extensión de 70.000 metros cuadrados. Su forma es triangular irregular, pero si fuese un círculo perfecto, su diámetro sería de casi 300 metros. La superficie es casi llana y se eleva sobre la mar hasta 74 metros.
LA ISLA DESPRECIADA, SOLO, POR LOS IGNORANTES.
La isla de Perejil cobija el mito de Ulises, ya que la mitología cuenta que en un islote de esas características vivieron siete años, el héroe y la ninfa Calipso.
La Odisea narra en sus páginas que después de ese tiempo, Zeus envió al islote a Hermes para que la ninfa liberase a Ulises y pudiera emprender el regreso a los brazos de su esposa Penélope.
Una vez que recibió la orden del dios de los dioses, Calipso permitió que Ulises construyera una balsa con troncos y sogas y se adentró en el mar, de regreso a casa.
Ulises es, según Lázaro Carreter – un día que estaba bromista - «el primer emigrante en patera del que hay noticia».
Su contorno es de acantilados en general, si bien existen algunas pequeñas calitas accesibles las dos mayores incluso a pequeñas embarcaciones. El resto solo lo es desde botes o embarcaciones neumáticas de no más de unos cinco metros de eslora. Parece que, ahora, es pasto de las cabras de una “vecina” de Anyera. Seguramente, “entonces”, era una morilla juguetona que, desde la costa nos observaba con nuestros trebejos de pesca submarina. Hasta es posible que hayamos dialogado en alguna ocasión. Ahora, con el paso de los años, es esta de la foto, con “nuestra isla” – hoy me siento generoso — al fondo. Rajma y algunos de sus familiares, que se han hecho famosos.
La isla recibió “ese” nombre, en honor de D. Pero Gil, portugués, al servicio de su rey, D. Juan. Y es - desde 1415 - “un barrio” de Ceuta tras la conquista de ambas por la corona portuguesa, cuando no existía el Reino de Marruecos. Antes - romana - había formado parte de la Mauritania Tingitana y, hasta Tarik y Muza - año 711 - había sido visigoda. Si en alguna ocasión anterior, la ocuparon bereberes, estos no eran, todavía, musulmanes.
En el entorno del grupo “Prisa” - como se puede comprobar en otros medios, también - se hizo hincapié en su nombre bereber, “Laila”, adjudicándoselo en relación con una presunta princesa marroquí. Ni idea: se trata de una deformación del lenguaje, <> - <> - <>. Y aunque el historiador tetuaní Benazuz Hakim, se ha referido a ella recientemente como “Taura”, su verdadero nombre bereber es el de “Guezira Taura”.
Conclusión: dicen que “mi” Isla, es suya, pero no conocen ni su nombre. Por lo que, al sátrapa de Rabat le digo que vaya hasta el Parque de María Luisa y, cuando encuentre una coquina, vuelva a por la Isla.
Continuó siendo portuguesa hasta 1581. Es entonces cuando, con Felipe II, pasa a ser española al unirse las dos Coronas en sus manos. En 1640, se produce la separación de ambas y Ceuta — la “Muy Noble, Leal y Fidelísima”, desde entonces — opta por permanecer con España, mediante referéndum.
Ya con Felipe IV y por el Tratado hispano — portugués de 13.03.1663, se consagra en su españolidad — de Ceuta y de la Isla — siendo ratificado el ya citado, por el posterior de 1668. Gran Bretaña la “pretendió”, pero esta vez, se quedó con las ganas.
Al morir Alfonso XII — un buen momento para “aprovechar” — Inglaterra y el bacha de Tánger consiguen que se suspenda la construcción de un faro en la Isla.
El “hermano” Moret, a la sazón Ministro de Estado del gabinete Narváez, tan antipatriota como siempre, declara en las Cortes, que la Isla pertenece al Sultán, quien llega a ocuparla brevemente, en tanto que el masón se ve obligado a rectificar, si bien permitió a los ingleses sacar piedra de ella, para construir el puerto gibraltareño. Cosas veredes… En 1912, en una de las Conferencias de Algeciras, donde se definieron las zonas de Protectorado hispano - francés en Marruecos, para nada se cita ni a Ceuta ni a Perejil, ya que se consideraban de soberanía española. Tampoco en el Tratado hispano - marroquí que reguló, mediante Acta, la independencia de Marruecos en 1956, por la misma razón.
CONSIDERACIONES PERSONALES.
Aunque madrileño, pasé mi infancia en Ceuta. Mi abuelo paterno, había sido el creador y primer director de su Puerto y mi padre tenía allí su puesto de trabajo. Por la afición familiar a la mar y a la pesca submarina, navegué muchas veces hasta la Isla del Perejil. Y lo hice de las siguientes maneras entre 1947 y 1957:
A vela desde Ceuta.- A bordo de un snipe, en verano y con viento de poniente.
A motor:
- Indistintamente a bordo de dos remolcadores, el “Abyla” o el “Don Enrique” desde Ceuta.
- A bordo de un falucho de la factoría ballenera de Benzú, desde la ensenada del mismo nombre, situada a los pies del yebel Musa, que observado desde el monte Hacho representa a Atlas condenado por los dioses a soportar, para toda la eternidad, el peso de los cielos.
- De manera original, “enchufado” por mi padre.- A bordo del submarino de la Armada española “G - 7”, rebautizado con el nombre de “S - 01” de la clase U - boote tipo VII, de fabricación alemana y que, previamente, había entrado en servicio en la Kriegsmerine en 1941 como U - 573. Había sido averiado cerca del Cabo de Palos por un avión británico – un Hudson – y, a duras penas llegó de arribada forzosa hasta Cartagena.
En la Armada española nos fue útil desde 1942, en que nos fue transferido, hasta su baja en 1970. Tenía once años, esas experiencias no se olvidan y le seguí la pista al buque.
Era un paraíso, también submarino. Se podía ver, como cientos de peces voladores, daban grandes y largos saltos fuera del agua, huyendo de la persecución de glotones delfines quienes, en ocasiones, los alcanzaban incluso en el aire.
La profundidad máxima en sus alrededores no sobrepasaba los veinte metros, si bien existían amplias y numerosas cuevas submarinas rocosas entre los ocho y los diez metros de profundidad, que albergaban enormes meros, corvinas, rascacios, congrios y morenas, entre otras especies de peces sedentarios o se acercaban hermosas lubinas, doradas o samas entre aquellos con mas tendencia a la vida pelágica.
Tampoco era extraño encontrar grandes crustáceos como langostas, bogavantes o centollos. El fondo arenoso era el reino de lenguados o rodaballos y preciosas estrellas de mar. Entre los numerosos “bosquecillos” de algas feofíceas o de laminarias, dominaban los multicolores lábridos: julias, doncellas, bodiones, etc. Algunos meros, chernas y corvinas, tenían “trapío” de sobra para lidiarse en la Semana Grande de Bilbao, con aplausos desde su "salida" por su "presentación".
Cuando la visité por última vez, se podían observar, aún, las ruinas de una torre almenara probablemente de construcción portuguesa. Algunos se atreven a situar en su cueva, el encuentro de Ulises con la ninfa Calipso. Yo, por si acaso la busqué — lo mismo hubiese hecho mi tío D. Antonio Pimentel y, no digamos nada de tío Pedro — pero tengo que reconocer que fracasé en el intento, una pena.
ESPAÑA-PEREJIL Y LA ISLA DE CALIPSO.
Un escrito de Unamuno encontrado en Salamanca el pasado 25 de julio hace alusión al islote Perejil, motivo de conflicto entre España y Marruecos.
Técnicos de la
Casa Museo de Unamuno lo han encontrado, según informó la Universidad de Salamanca, durante la investigación para el montaje de una exposición sobre Azorín. El artículo de Unamuno fechado el 27 de junio de 1902 se titula "España-Perejil y la isla de Calipso".
El escrito hace referencia un artículo publicado en la revista francesa Revue del Deux Mondes por Victor Bérnard, quien afirmaba que Perejil se denominó originalmente Hispania y que fue esta isla la que dio nombre a toda la península Ibérica. «No quiere decirse que España haya de llamarse Perejil», aclara en el artículo Unamuno, «sino que el nombre de Hispania ó Spania fue aplicado en un principio a ese islote y de él se corrió a la península toda». El documento forma parte del archivo del museo, que depende de la Universidad de Salamanca. Sobre la idea de Bérnard de que Perejil es la isla de Calipso, que Homero describe en La Odisea y que durante muchos especialistas actuales confirman, el autor español la califica de «sorprendente», «adquiriendo así este indecente islote una importancia en que ni aun soñaba». El artículo del que fuera rector de la Universidad de Salamanca se limita a analizar etimológicamente el nombre del islote, aunque en el último párrafo lo define como «nuestra isla del Escondrijo» y en otro explica que Perejil es «un humildísimo y casi olvidado islote del Estrecho, frente al ominoso y agorero Gibraltar», y lo describe así: «Es de figura triangular, de piedra, con algunos arbustos, de una milla de bojeo y de 74 metros de altura. Es tan modesto y apocado el islote que es difícil hallarlo». Sobre la pertenencia a España del islote, Miguel de Unamuno afirma que el territorio «depende Ceuta».
Este escrito fue publicado por primera vez en el periódico "Alrededor del Mundo", de Madrid, y recobra actualidad tras la crisis por la ocupación marroquí del islote. En el citado artículo, Unamuno realiza un análisis etimológico de la denominación de la isla y, valiéndose del testimonio de diversos investigadores, concluye que el islote corresponde a la isla de Calipso, que aparece en la Odisea y donde, según esa narración mitológica, estuvo retenido Ulises. Asimismo, el escritor ironiza sobre la hipótesis de que el islote se llamó inicialmente "I-spania", nombre que después daría lugar a España.
Hacia la cara de levante, el fondo toma mayor profundidad y se confunde con rocas de buen tamaño que conforman el contorno de la Isla. Nos encontramos con una cueva que se encuentra en superficie próxima a la zona de levante y con capacidad para varios buceadores dependiendo de la altura de la marea. En el interior de la cueva hay infinidad de pequeños animales marinos que viven a refugio de la misma. Suele frecuentar la cueva una colonia inmensa de camarones que se suelen fijar a las paredes de la misma en su zona mas profunda. Ya en la zona de levante, se puede acceder al promontorio rocoso terrestre debido a que la roca desciende progresivamente hasta el mar menos agresivamente que en otros puntos. En la zona norte y próxima a levante, el fondo toma un veril elevado perdiéndose en la profundidad mezclándose las rocas con los bancos de arena blanca. El contraste de la profundidad mezclado con la arena pálida y las rocas tapizadas de vegetación oscura dan un aspecto inmejorable al paisaje submarino. Por la cara norte propiamente dicha, el fondo cae en talud hacia el Estrecho de Gibraltar llegando rápidamente a los 100, 200, 300 m., etc. Por la cara de poniente, tiene muy próxima a ella una pequeña roca que tiene un arco a unos metros de profundidad y es una zona muy buena para fotografías submarinas por los bonitos contraluces que es posible tomar. En esta zona el fondo es menos pronunciado y se alcanza a unos 20 m de cota.
INMERSIONES.
Aunque la Isla es muy poco conocida por los buceadores de la localidad, no podemos facilitar la situación concreta de los puntos de inmersión para evitar que en un futuro se expolien sus fondos por buceadores desaprensivos. Por tanto describiremos los puntos de buceo sin dar referencias de la situación concreta.
PASEO TURISTICO.
Una inmersión muy interesante y que no entraña ningún tipo de riesgo, consiste en dar una vuelta a toda la isla sin pasar de una cota de 10 - 15 m. La duración de la inmersión, dependerá de la corriente que nos encontremos ese día, de la cota que alcancemos y naturalmente del consumo de aire que vayamos a demandar. Aproximadamente y para un buceador experimentado, ese paseo puede durar entre la hora y media y las dos horas. Naturalmente puede hacerse en menos tiempo, según las condiciones descritas anteriormente. Lo ideal es hacerlo valiéndose de un scooter eléctrico, de este modo no nos perderemos detalle y ahorraremos aire y esfuerzo. En nuestra inmersión nos encontraremos gran cantidad de pequeños y medianos crustáceos, peces de todo tipo de distinto tamaño y algunos serránidos de buena envergadura que huyen de sus roqueos de caza hacia el fondo azul al vernos acercarnos. Los encuentros con pulpos pueden ser frecuentes e incluso las langostas se dejan ver.
En días de buena visibilidad y si nos adentramos un poco hacia el Estrecho, podemos ver buenos ejemplares de atunes, bonitos, y otros túnidos. Las laminarias, cuando es la temporada, son de gran tamaño y tapizan toda la roca por distintas zonas.
Por la cara sur, en los fondos de arena, hay grandes bancos de salmonetes de muy buen tamaño que escarban el fondo con sus barbas. Es fácil ver pastinacas que descansan sobre la arena, rayas e incluso angelotes. El pez de San Pedro, también se deja ver en zona de roca y arena.
Los encuentros con morenas son frecuentes y suelen escabullirse entre las laminarias. Son de un amarillo elevado que predomina en su fisonomía.
EN BUSCA DE CORAL.
Esta es una inmersión muy interesante, ya que la Isla ha sido desde siempre una zona donde el coral rojo (corarium rubrum) ha proliferado muchísimo y debido a que las inmersiones en esta zona han estado siempre muy limitadas, este se ha podido desarrollar con facilidad. Nos encontramos con una extensa pared totalmente vertical tapizada intensamente de pólipos de coral. La primera impresión es desconcertante, ya que al ver una inmensa mancha blanca, pensamos que se trata de algún tipo de esponja, pero al acercarnos a la pared, vemos con sorpresa que se trata de puntas de coral rojo. Mas hacia el fondo y pasando los 30 m. de profundidad, el coral toma un tamaño mayor siendo los tallos del grosor de un dedo.
RESTOS ARQUEOLOGICOS.
Si nos decidimos a realizar una inmersión en busca de restos de naufragios de la época romana o árabe, seguro que la Isla del Perejil es la zona más idónea, ya que en sus aguas es muy fácil encontrar restos de cerámica de otras épocas. Por las zonas arenosas basta con mirar con un poco de atención navegando a unos pocos metros del fondo para encontrarnos con cualquier cascote sin importancia. Hay una zona muy concreta en los fondos del Perejil donde podemos encontrar restos de varios naufragios y que guardan en su interior mucha cerámica en muy buenas condiciones. En alguna ocasión se han expoliado estos fondos por parte de buceadores sin escrúpulos de nuestra localidad y que se hacen llamar defensores de los fondos marinos, sin embargo han preferido guardar estos tesoros en sus domicilios a dejarlos reposar en el fondo donde descansan.
Existe la leyenda de que hay algún submarino de la 2ª Guerra Mundial entre los naufragios del Perejil, pero no se ha podido localizar. El mas cercano, está cerca de Málaga, al este y se trata de un buque rojo.
GRANDES PECES.
En la cara norte de la Isla es fácil encontrarse con grandes meros y abadejos de gran tamaño que no se dejan acercar lo mas mínimo, ya que esta zona ha estado castigada por pescadores submarinos que frecuentemente vienen desde Marruecos. No es raro el encuentro con tortugas bobas que se despistan y se aproximan a la roca. En nuestros paseos submarinos es frecuente oír el silbido de las ballenas piloto que frecuentan el paso del Estrecho. Ballenas, calderones, negros, orcas, etc. suelen tener el Estrecho de Gibraltar como paso obligado en su peregrinación por los mares.
EXCURSION TERRESTRE.
Debido a los conflictos que se pueden producir y a la vigilancia por parte de la Mejaznía marroquí desde los montes próximos a la Isla, es muy difícil hacer una excursión terrestre, sin embargo en numerosas ocasiones hemos imaginado como serian esos paseos. Subiríamos a la Isla por la parte más accesible y escalaríamos sin problema hasta la zona más alta, donde solo encontraremos roca pura y dura y algunas cabras que pertenecen a unas familias que viven en la playa frente a la Isla.
Hay que decir, que de matas de perejil, nada de nada, a no ser que antiguamente cuando una ardilla podía recorrer toda España sin bajarse de los árboles, existiese esta rama en su superficie. Sin embargo la excursión más interesante es llegar a tierra firme junto a la restinga de arena que hay a los pies de la Mujer Muerta, donde viven algunas familias humildes y que sorprendentemente hablan un castellano de siglos pasados con giros difíciles de entender, posiblemente por degeneración de la propia lengua al transmitirse verbalmente de padres a hijos.
Desde la playa hay una vereda que nos lleva hacia Punta Leona desde donde podemos apreciar un paisaje fabuloso alejándose cada vez mas de la Isla del Perejil y pudiendo observar su fisonomía y la de la bahía perfectamente.
REGRESO A PUERTO.
Al atardecer y después de haber efectuado varias inmersiones en distintas zonas de la Isla, y haber tomado el sol en la cubierta de nuestra embarcación mientras nos tomábamos unos bocadillos acompañados de unos buenos tacos de bonito seco con unas cervezas casi heladas y de haber intercambiado entre nosotros cuantas peripecias hemos vivido en estos fondos, volvemos a puerto remontando Punta Leona donde observamos la fuerte corriente que se ha formado con grandes remolinos que hacen zarandearse a la embarcación de mas de dos toneladas de peso como si fuese un cascaron de nuez. Al pasar por la bahía de Benzú vemos algunas embarcaciones fondeadas pescando al chambel o con cañas. A la altura de las Tres Piedras y ya metidos en alta mar, vemos un gran banco de delfines dando cuenta de algún banco de lachas o sardinas. Nos acercamos a ellos y al frenesí por las capturas se unen grandes bandadas de gaviotas argénteas que se pelean por el botín llegando incluso a arrebatárselo a los delfines. Muy cerca de la bocana del puerto de Ceuta volvemos la vista atrás y vemos una espléndida imagen de la silueta de la Mujer Muerta con el atardecer rojo al fondo y el sol poniéndose junto a la Isla de las Palomas, en Tarifa. Varios buques porta contenedores y petroleros, dejan ver su silueta al fondo del canal mientras se deslizan a más de 30 nudos por sus aguas portando miles de toneladas en sus cubiertas o en sus bodegas. Para nosotros ha finalizado un fantástico día lleno de aventuras. Desde San Antonio, alguien contempla su vuelta a casa.
Agradezco al amigo Torroba, las fotografías submarinas.

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