
Al no haber un serio control del gasto, el destino de los fondos es sectario, paternalista, electoralista y sesgado. Ni serio, ni riguroso, ni comprometido, ni social, ni equitativo, ni solidario ni escrupuloso. Y la manera de gastarlo es manirrota, “digital”, derrochadora, ostentosa y hasta muchísimas veces hortera. Como decía la Ministra de cuota del Gobierno del sucesor de Benny Hill, “el dinero publico no es de nadie”.
Ahora, además y con deformados criterios, suicidas fiscalmente, y absolutamente erróneos, les damos a ciertas regiones, Autonomías, Países o “Naciones”, la recaudación de los impuestos de todos, para que lo sulfaten en sus feudos y si es que sobra le reenvíen a la metrópoli. Claro que todos no podremos hacer lo mismo, ya que por ejemplo Baleares y Canarias, deberían retener todos los ingresos por turismo, puertos y aeropuertos, aduanas y cambios. Estos no deberían devolver nada de lo que aquí se recaude. Y los que no “exportan” nada a otras comunidades, deben de exigir que su IVA, el que les extraen al comprar productos de las empresas “exportadoras”, les sea devuelto o no gravado. Máxime cuando la mayoría de las grandes empresas de este país, se han formado con las autarquías, ayudas, subvenciones, apoyo y trabajo de todos los españoles, no porque ellos sean “más mejores” como al parecer se creen.
Lamentablemente, tendremos que volver a leer las etiquetas antes de comprar los productos, como hacen ellos, ahora por pura supervivencia para que nos se nos escapen los euritos para las comunidades ricas insaciables.
Los socialistas siempre cercenaron la libertad en aras de la igualdad. Aquella ni la conocen, pero esta ahora la desprecian. Claro que en el Socialismo real la igualdad, como decía González era cuestión de ser unos mas iguales que otros.
El principio del acabose.
A reflexionar.
L. Soriano.
NOTA DE “LA REDACCION”.
1.- Ante la Agencia Tributaria, todos somos culpables hasta que demostremos lo contrario.
2.- El Impuesto sobre el Patrimonio, es confiscatorio y las grandes fortunas lo eluden con las Sociedades Familiares.
3.- La Intervención General del Estado ha quedado para hacer de Don Tancredo.
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